miércoles, 9 de diciembre de 2009

Gracias a la vida, la Tierra es como es

Autor: Eduard Punset 5 octubre 2008
James Lovelock, químico medioambiental, creador de la Teoría de Gaia
La vida no ha tenido suerte, dice James Lovelock, porque haya surgido en un sitio favorable a ella, sino exactamente al revés: la situación de la Tierra es favorable para la vida justamente porque la vida recrea un entorno favorable para su existencia. Visto de esta manera, nuestro planeta es un organismo que se autorregula y al que Lovelock ha bautizado Gaia.
Fecha de la entrevista: 2004-04-13
Lugar de la entrevista: Reino Unido


Web personal de James Lovelock.
"Necesitamos desastre y liderazgo": fragmento del último ensayo de Lovelock.
Entrada sobre la teoría de Gaia en Wikipedia (castellano e inglés).
Noticia que relata la polémica desatada cuando Lovelock se proclamó a favor de la energía atómica.


El químico medioambiental James Lovelock es una de las voces más emblemáticas de la ecología. Padre de la revolucionaria teoría de Gaia, en ella Lovelock compara la Tierra con un organismo que se autorregula para mantenerse vivo.


Eduard Punset:
Me imagino esa maravillosa fotografía de la Tierra vista desde fuera. Cambió la percepción de mucha gente de dónde estamos y qué somos.

James Lovelock:

Creo que fue una de las cosas más maravillosas que haya visto jamás: la fotografía de la Tierra desde el exterior. Pero creo que la verdadera visión, la más impactante, estaba en las mentes de los astronautas cuando miraron hacia su planeta. Si hablas con cualquiera de ellos, siempre te dirán lo conmovidos que se sintieron ante esa imagen y cómo eso los llevó a darse cuenta de que esa pequeña cosa era su hogar, no era la calle donde residían, ni la nación donde vivían, era su hogar.

EP:

Y era maravilloso…

JL:
Era maravilloso…

EP:
¿Conoces a Juan Oró, el científico?

JL:

Sí, claro que lo conozco.

EP:
Creo que coincidisteis en Houston…

JL:
Sí, vivimos juntos en Houston, estaba en la misma Universidad que yo.


En su casa, James Lovelock tiene montado su

laboratorio. (Fuente: smartplanet)


EP:
Él también estaba impresionado por estas cosas. Recuerdo una vez que nos vimos en Barcelona y me dijo “Eduard, las cosas van a cambiar. Ahora estoy convencido. Cuando la gente mire la Tierra desde fuera, la mentalidad cambiará, va a ocurrir algo extraño, algo revolucionario.” Y yo le dije: “¿Estás seguro?”. Bueno, yo no veo esos cambios, James, ¿y tú?

JL:
Tampoco, estoy de acuerdo contigo, no se han producido todavía. Y creo que se debe al hecho de que aún no hemos hecho suficiente daño a la Tierra para darnos cuenta de lo maravillosa que es. En algún momento del próximo siglo, pagaremos las consecuencias de todas nuestras acciones: la destrucción de la atmósfera, la supresión de los hábitats naturales… Y entonces nos daremos cuenta de lo maravilloso que era nuestro planeta.

EP:
Es increíble esta morosidad del cambio cultural. Cuando escucho a la gente decir: bueno, las cosas cambian muy rápidamente… yo tengo mis dudas. Con tu perspectiva, una perspectiva de la vida independiente y científica, ¿ves muchos cambios…?

JL:
Cambiar para que todo siga igual… Creo que todo es tribal. No importa el tipo de sistema existente, ya sea capitalista, comunista, religioso, cualquier cosa… siempre hay una jerarquía con un líder tribal, como en las tribus primitivas de hace siglos. Y no lo podemos cambiar, forma parte de nuestros genes, de nosotros. Y en este sentido nunca cambiará, siempre tendremos sistemas tribales.

EP:
Como los chimpancés…

JL:
Como los chimpancés. Nos parecemos tanto a ellos…


EP:
Se dice que tenemos suerte porque vivimos en un universo amable, con unas condiciones muy favorables para la vida. Pero tú, con tu visión de Gaia y del planeta vivo en el que estamos, dices que no es exactamente eso, sino que estamos en el lugar adecuado precisamente porque existe la vida, es la vida la que nos ofrece esta visión maravillosa y amable del planeta, proclive a la vida. ¿Es así?

JL:
Sí, Eduard, así es. Los científicos clásicos dijeron “qué suerte que la Tierra se encuentre justo a la distancia adecuada respecto del Sol, lo que hace que la temperatura sea la adecuada para todo ser vivo de la Tierra.” Pero esto no tiene sentido alguno. Quizá hubo un tiempo -cuando apareció la vida en la Tierra- en que ésta se encontró más o menos en el lugar adecuado. Sin embargo, una vez aparece la vida en el planeta, éste ya no evoluciona como suelen hacerlo los planetas, perdiendo su agua de forma constante, convirtiéndose cada vez en más desértico como ha ocurrido en Marte o Venus, sino que en cierto modo la vida se hace cargo de todo y controla la evolución. Por lo tanto, los dos sistemas evolutivos, el inorgánico y el vivo, se mueven al mismo tiempo, y eso hizo que el planeta sea siempre un lugar agradable para todo tipo de vida que pueda existir en este momento.

EP:
Y quizá podría existir otro tipo de vida…

JL:
Exactamente, así fue en el pasado. Cuando el mundo estaba habitado sólo por bacterias. Durante casi mil millones de años, existió con una atmósfera dominada por un solo gas, el metano o el gas natural que ahora conocemos. Y había muy poco oxígeno en la atmósfera. Sería un mundo que nos hubiese parecido muy desagradable, y probablemente muy maloliente también… Pero las cosas cambiaron, la vida evolucionó y nos proporcionó una atmósfera con oxígeno, como la que tenemos…


Una escultura de Gaia, la diosa griega de la naturaleza, observa
la charla entre Punset y Lovelock. (Fuente: smartplanet)

EP:
Lo cierto es que sin oxígeno, no habría ozono, y sin ozono habría mucha radioactividad procedente del espacio. ¿No es cierto?

JL:

Creo que se ha exagerado. No creo que sea tan importante como se suele decir. Mira, antes de que apareciese el oxígeno, podría no haber habido ozono. Y sin embargo, había vida, mucha vida. No creo que los rayos ultravioleta sean tan perjudiciales como solemos pensar. La diferencia entre la radiación ultravioleta aquí, en Inglaterra, o incluso en España, y las tierras altas de África como Kenya es de casi ocho veces. Estos rayos llegan hasta ocho veces más a Kenya y a esas regiones y ¿quién ha oído hablar de algún tratamiento por quemaduras solares? Nadie. La vida sigue. Es fácil acostumbrarse… El problema es que si la capa de ozono desapareciese ahora, las más afectadas serían las personas. El resto de la vida en la Tierra se adaptaría a las circunstancias rápidamente. Pero nosotros tenemos la piel muy clara y somos muy sensibles a las quemaduras solares, por eso nos afectaría, sin embargo, el resto de seres vivos no se verían tan perjudicados como nosotros.

EP:
Todo reside en observar la atmósfera porque es el factor más importante. Lo que te hizo pensar en Gaia es esta capa muy delgada, llamada atmósfera, que es algo muy particular de este lugar.

JL:
Es como cuando veo una persona. Cuando te veo, Eduard, sólo veo tu cara. Todo el mecanismo interno de tu cuerpo es invisible a mis ojos y ocurre lo mismo con la Tierra, la atmósfera es lo que se puede ver. Y si te fijas, está formada por gases combustibles como el metano, que se mezclan con el oxígeno. Es una atmósfera casi inflamable. Si la composición fuese distinta, explotaría. Es muy frágil y sin embargo perdura, se mantiene durante miles de millones de años. ¿Cómo es posible? Es la pregunta que vuelve una y otra vez a mi mente. Requiere que exista algo en la Tierra que regule la atmósfera y la mantenga constante.

EP:
Y esto es la vida. El concepto de vida es muy importante para todos nosotros. Significa cosas distintas. Incluso para los biológos. Pero si dices que el planeta está vivo, es incluso más importante. Pensemos por un momento qué es la vida, ¿qué es la vida para ti?

JL:

Bueno, soy un científico. Pero los científicos pertenecemos a tribus distintas: biólogos, físicos, químicos… y si les preguntas a cada uno de ellos qué es la vida, todos te darán una respuesta distinta. El biólogo te dirá que es algo que se reproduce a sí mismo y que los errores reproductivos son corregidos por la selección natural, es lo único que debe saberse sobre la vida. Y el químico te dirá que es algo que metaboliza, que coge elementos químicos del entorno, los procesa y los devuelve, y todo el sistema se mantiene siempre en un estado maravilloso, en un estado constante que logra estar fuera del equilibrio. Y un físico te dirá: “nada de eso, es un sistema que funciona como un frigorífico: coge energía libre, la transforma y se construye a sí mismo como una estructura que disipa energía”.


Los rayos ultra violeta no son tan dañinos para la vida como
suele pensarse, dice Lovelock. (Fuente: smartplanet)
EP:
Disipación, me gusta esa palabra.

JL:
Creo que la verdad es que todos nuestros científicos han viajado sólo un poco al pasado para entender qué es realmente la vida. Es una de las preguntas que tendremos que resolver en el futuro, dar una definición adecuada de la vida…

EP:
¿Podríamos hablar de la senectud del planeta?, ¿Habría superado la línea divisoria entre la juventud y la senectud? ¿Gaia la habría cruzado?

JL:
Así es. Es una señora mayor que se merece un respeto.

Gaia existe desde hace quizá 3 mil o 4 mil millones de años pero se calcula que no le quedan más de mil millones de años antes de morir. Es una señora mayor. Se parece a mí, que casi tengo ochenta años. Todavía podemos dar guerra pero las cosas ya están empezando a deteriorarse… Y hay que tener esto presente.


EP:
Hay todo tipo de amenazas, cosas terribles que van a ocurrirle a nuestro planeta si no cambiamos con urgencia nuestra forma de comportarnos y relacionarnos, ¿qué dirías tú? ¿Crees que podemos hacer algo?

JL:
Estamos empezando a comprobar los primeros cambios adversos que se están produciendo en la atmósfera como consecuencia de nuestras acciones. El dióxido de carbono en la Tierra está empezando a aumentar y si pensamos en Marte y Venus, que están cubiertas de dióxido de carbono, sabremos que este aumento pone de manifiesto que estamos dañando la Tierra y esto es algo que debe preocuparnos. La destrucción de los hábitats, como por ejemplo la pérdida de la selva amazónica, no sólo impide el sustento de las personas sino que afecta al clima y al bienestar del mundo entero. Es decir, no tenemos que pensar en la humanidad, vivimos en un siglo en el que los derechos humanos han estado en el centro de todas las preocupaciones, pensamos que lo más importante es beneficiar a la humanidad, y yo digo que este planteamiento es erróneo. Deberíamos preocuparnos primero por la Tierra porque dependemos totalmente de ella. Si lo damos por sentado y no la cuidamos, entonces toda la humanidad sufrirá.

EP:
Y dices que hay muchas cosas que la Tierra debe seguir haciendo, y que sería una locura pensar que la única preocupación del planeta es que la Humanidad siga viva y feliz.

JL:
Exactamente. Tenemos que preocuparnos por la Tierra. Una cosa que podríamos hacer, por ejemplo, sería obtener mucha más comida gracias la industria química, o la biotecnológica. No necesitaríamos utilizar tanta extensión de suelo para cultivar alimentos o en cualquier caso sólo de forma muy limitada. Por tanto sí que existe una salida, pero es una salida basada en la tecnología, no en su abandono. Otra cosa que podríamos hacer desde un punto de vista práctico, sería dejar de tener miedo a la energía nuclear. Sé que tenemos razones de peso para temer la guerra nuclear ya que ha sido destructiva para la civilización. Pero la energía nuclear es buena. Es la única fuente de energía que no daña la atmósfera. No provoca daños. Sólo supone una amenaza para las personas, no para la Tierra.


La salvación de Gaia, tal como la conocemos, depende del correcto empleo
de la tecnología, dice el conservacionista. (Fuente: smartplanet)


EP:
¿Y dónde están las amenazas? ¿Qué es lo que nos puede asustar?

JL:
Se pueden ver muchas. Mira el verano de 2003 en Europa, el calor excesivo acabó con la vida de 20.000 personas, este tipo de amenaza se produce cada vez con más frecuencia y la gente no es del todo consciente. Esto es verdaderamente una amenaza.

EP:
¿Y qué otras amenazas hay? El calor…

JL:

Y la subida del nivel del mar. Es una amenaza enorme para las ciudades costeras del mundo. No es necesario que el mar suba muchos metros desde su nivel actual para que sean inhabitables. Y no deja de subir…

EP:
Debido a los cambios térmicos…

JL:
Sí, el mar es como un termómetro. A medida que se calienta, se expande. Pensemos que una ciudad como Londres se vea inundada y resulte inhabitable debido a la subida del nivel del mar. Entonces la gente se unirá y se dará cuenta de que la Tierra, su hogar, nuestro planeta, Gaia, está en peligro. Y entonces se unirán como en tiempos de guerra y aceptarán hacer sacrificios comunes que habitualmente no hacen. Ahora es inútil decirle a la gente que no coja tanto el coche porque daña el medioambiente. Te contestarán que lo haga otro, que ellos no lo van a dejar porque sus puestos de trabajo son demasiado importantes… Pero en tiempos de guerra, las cosas son distintas. La gente cambiará.

EP:
Viniendo de ti, el gran conservacionista, es asombroso escuchar que la tecnología y la ciencia son la única solución, que la naturaleza por sí sola no nos va a salvar.

JL:
Sí, es cierto, si volviésemos 200 años atrás cuando sólo éramos mil millones de personas habitando el planeta, podríamos habernos salvado con las energías renovables, la agricultura biológica, las medicinas alternativas y todo lo demás y no hubiese importado. Podríamos haber hecho lo que hubiésemos querido, pero ahora tenemos que pagar el precio de haber aumentado la población hasta 6 mil millones. Ejercemos tanta presión sobre la Tierra que nos vemos obligados a recurrir a la tecnología para alimentarnos y mantenernos. Y dejar de robarle a la Tierra todas esas distintas pertenencias, que son las que cuidan de las selvas del planeta.

Cine y ciencia en busca de la condición humana

Autor: Eduard Punset 5 octubre 2008
David Cronenberg, cineasta, director de Spider y La mosca
Cercano al planteo de la Tercera Cultura, David Cronenberg busca explorar la condición humana en sus películas partiendo del trasfondo científico. Aquí, discute con Eduard Punset sobre la complejidad de la mente humana, la condición cambiante de la vida, la tarea del arte y su relación con la ciencia y sobre otros temas que hacen de Cronenberg uno de los cineastas más destacados de la actualidad.
Fecha de la entrevista: 2002-12-22
Lugar de la entrevista: Barcelona

Enlaces

Entrada de David Cronenberg en Internet Movie Data Base.
Sitio web oficial de la película Spider.


El cieneasta canadiense David Cronenberg ha dirigido películas de terror y de ciencia ficción en las que combina la fantasía con los últimos descubrimientos tecnológicos. En una de sus últimas películas, Spider, llega a lo más profundo de la mente humana a través de un personaje atormentado por sus recuerdos de la infancia.

Eduard Punset:
No hay nadie entre la audiencia que se pregunte por qué nuestro invitado es el director de cine David Cronenberg. Tú has establecido una relación tan densa con la ciencia… ¿Tú estudiaste un poco de ciencias?

David Cronenberg:
Sí, en un momento determinado pensé que sería un escritor científico, como el escritor Isaac Asimov, que era un científico en activo muy respetado, que escribió libros de investigación, pero también escribió libros de ciencia ficción. Y cuando era niño aspiraba a ser escritor, no director de cine, porque mi padre era escritor. Para mí, la ciencia siempre ha sido muy interesante, y una fuente de inspiración. Empezando por la entomología: me encantan los insectos y siempre me he visto como un Nabokov junior, que era especialista en lepidópteros y trabajaba sobre mariposas y polillas. Así que, en efecto, durante muchos años pensé en ser un artista científico.

EP:
Tienes una frase tremenda: “todos somos científicos locos, y la vida es nuestro laboratorio”. Lo que dices es que todos experimentamos para protegernos del caos y la locura. Y lo curioso es que los científicos a veces dicen ¡eureka!, porque han encontrado algo bueno. Sin embargo, tú no dices esto. En muy pocas ocasiones te he visto que en los experimentos digas: eureka.

DC:
Porque, creo, y sobre todo como artista, que no existen pruebas de que se haya conseguido algo, de que se llegue a alcanzar algo finalmente demostrable. Si eres un Einstein, al ver explotar la bomba atómica, puedes demostrar -aunque él no estaba muy contento- que su teoría era correcta. Pero como artista, se vive constantemente en la incertidumbre, y también la vida es incierta, no existen pruebas, sólo preguntas.


Para Cronenberg, el cine y la vida son un laboratorio.
(Fuente: smartlanet)
EP:
Sin embargo, hablando de la incertidumbre de la vida, existe algo que es cierto: la muerte. Algunos críticos han dicho que tus películas están siempre rozando nuestra destrucción inminente.

DC:

Sí, de alguna manera creo que soy un existencialista. Creo en la descripción del sentido de la vida de existencialistas como Jean Paul Sartre o Heidegger -aunque él no se consideraba un existencialista-. Creo que sus descripciones de la vida son muy fieles: entramos en la vida con muy poco tiempo para realmente poder comprender la enorme cantidad de información y, sin embargo, debemos tomar decisiones sobre la vida importantísimas para nosotros mismos con una información mínima. Quiero decir, la vida no funciona como un experimento científico en un laboratorio, donde se puede eliminar toda influencia externa, se puede uno concentrar en las dos o tres cosas en que está interesado y excluir todo lo demás. La vida es tan compleja, incluso para los científicos, que hasta la predicción meteorológica ha demostrado ser imposible. Algo tan simple como esto es imposible, debido a que son muchas las variables y están en cambio constante.

EP:
¿Conoces la anécdota de Fitzroy, el capitán del barco en que viajaba Darwin por el mundo? Fitzroy montó un pequeño laboratorio para predecir el tiempo en Inglaterra. En realidad, fue el primer laboratorio meteorológico del mundo. ¿Y sabes lo que le pasó? Se suicidó porque estaba harto de equivocarse siempre.

DC:
Es fantástico, porque gracias a los ordenadores hemos llegado a acercarnos más que nunca a poder ser exactos en la predicción del tiempo, pero incluso con el inmenso poder de la informática que tenemos ahora, lo cierto es que nunca tendremos el cien por cien de exactitud sobre nada. Pero esto es sólo un ejercicio intelectual. Las personas son los únicos seres vivos que piensan que deberían ser perfectos en todo. No existe nada en el universo a lo que le importe este perfeccionismo intelectual.


EP:
Existe un neurólogo -en realidad es un fisiólogo de Nueva York, Rodolfo Llinás- que nos recuerda -al igual que Richard Gregory, en Bristol, en el Reino Unido- que el cerebro está parcialmente en la oscuridad y sólo recibe señales codificadas a través de un oído que no funcionan muy bien y de una vista con conjuntivitis que, por lo tanto, tiene que elucubrar. Y lo curioso es que Llinás dice que existen algunas actividades del cerebro -actividades automatizadas- en las que podemos confiar, como son respirar, digerir, sudar, pero lo curioso es que las personas se han olvidado de esto y tienen una enorme fe en los poderes discrecionales del llamado cerebro consciente, del que no te puedes fiar en absoluto.

DC:
En muchas de mis películas trato el tema de que en la percepción humana no existe nada más que subjetividad: todo es subjetivo. Incluso filósofos como Kant ya se habían dado cuenta de esto: toda la información que percibimos está estructurada y mediada por el cerebro, pero éste no se basa en tanta información, comparada con la que sabemos que es posible. Por eso hemos inventado máquinas, para poder ampliar los oídos, la vista, la boca. Nuestra tecnología es un intento de ampliación de nosotros mismos. Intentamos proyectarnos en el mundo y retroalimentarnos para poder percibir de alguna manera lo que no podemos percibir directamente. De forma que cuando las personas hablan de la tecnología en oposición a lo humano, creo que se equivocan completamente. Sólo existe lo humano, lo humano, la única tecnología es la tecnología humana.

EP:
Esta es la gran diferencia entre tu forma de ver la tecnología y la forma en que estamos acostumbrados a hacerlo. Si miras películas como 2001 Odisea en el espacio, puedes ver que existe un conflicto entre el ordenador y la inteligencia humana. En tu obra, como muy bien dices, es más bien una extensión, hay una fusión de lo humano con las máquinas o con la realidad virtual, por ejemplo, en tu maravillosa película La mosca.


David Cronenberg y Ralph Fiennes en el set de Spider.
(Fuente: www.spiderthemovie.com)
DC:
Para mí, el cine es una fusión entre la tecnología y la mente humana. Cuando vemos una película es tecnología. Creemos que lo que vemos en la pantalla son seres humanos, pero en realidad vemos una luz modulada por lentes grabada en una cinta o película, de forma que todo es tecnología, pero que está al servicio de una respuesta humana: es todo humano, pero también todo es tecnología. Por ejemplo, en mi última película, Spider, que es una película expresionista en el sentido de que proviene del interior de la mente del protagonista. De forma que cuando lo vemos caminando por las calles de Londres, y las calles están vacías, tú sabes que nunca en la historia de Londres las calles han estado vacías. Pero en la película lo están. Así, el momento en que Spider se queda quieto en medio de la calle es un momento muy expresionista, ya que no es lo que nosotros veríamos si estuviéramos allí, sino lo que siente Spider. Expresa su soledad, su incapacidad de comunicarse con los otros. El cine, por supuesto, es una forma artística de alta tecnología, y no ha podido existir hasta después de 10 mil años de tecnología humana que lo han hecho posible. De forma que yo encuentro cómico, y muy difícil de aceptar para las personas, el decir que la tecnología sea algo inhumano, sea antihumana, cuando en realidad son los seres humanos los que la han creado para que les sirva.

EP:
¿Sabes una cosa que me fascinó en Spider? El personaje de la señora que está al mando de todo. Me recordó, por su agresividad y la forma sistemática de estar presente, incluso cuando no lo está, a la voz que oye el esquizofrénico, que le dice: haz esto, no hagas lo otro…

DC:
Lo que dices es muy interesante. El escritor del libro Spider, que también fue el guionista de la película, es un inglés llamado Patrick MacGrath. Su padre era el jefe médico de la prisión de Broadmoor, un hospital mental para criminales. Y cuando era niño vivía allí, porque su padre vivía allí, era el jefe, y como él dice, los esquizofrénicos y los asesinos sanguinarios fueron sus niñeras, cuidaron de él cuando era pequeño. Por su padre, y por el tipo de educación que tuvo, le preocupaba mucho al escribir el libro el ser muy preciso con los llamados síntomas de la esquizofrenia, pero cuando estaba dirigiendo la película le dije que no tenía ningún interés en mostrar una especie de lista clínica de los síntomas porque estábamos intentando crear a un ser humano, una persona, un individuo, y no me quería preocupar de lo que tradicionalmente se considera que son los esquizofrénicos. Yo creo que, hasta cierto punto, el camino hacia la verdad artística es diferente del camino hacia la verdad científica, y que en un momento determinado se cruzan. Por tanto, para mí resulta interesante haber dicho que no me iba a preocupar de los síntomas de la esquizofrenia y que tú que has visto la película, los reconozcas inmediatamente. Porque es algo de lo que no éramos conscientes, aunque, si la sensibilidad del artista está sintonizada con el tema, la verdad estará presente en la pantalla.


EP:
Porque al final, tu interés real es cómo curar la enfermedad de la mortalidad…

DC:
Yo no separo nunca la filosofía de la ciencia y, por supuesto, en la historia de las dos hay un encuentro constante. Ahora nos olvidamos de esto, y es fácil olvidar y pensar que la ciencia es una especie de tecnología humana, en lugar de verla como una búsqueda filosófica, en parte. Para mí, el hacer películas es una exploración filosófica. En mis películas, intento encontrar una comprensión de la condición humana que valga específicamente para mí, pero también en general. En realidad, en mis películas lo que intento es crear un trabajo filosófico.

EP:
La muerte es algo que preocupa a la gente. ¿Qué crees tú? Cuando yo hablo con los científicos me dicen que los átomos son prácticamente eternos y yo a menudo les pregunto: si los átomos son eternos y sólo existen los átomos y el vacío ¿qué es lo que muere cuando morimos? ¿Qué es lo que deja de funcionar? ¿Qué piensas sobre esto?

DC:
Bueno, antes que nada tengo que decir que soy ateo, y que no creo en una vida posterior, ni en Dios. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea un humanista. Al contrario, de hecho lo soy y mi filosofía es que los seres humanos son todo lo que tenemos. Tenemos que cuidarnos y comprendernos, puesto que no habrá una vida posterior en la que todo el mundo resucitará y todo el mal se convertirá en bien… En ese sentido, digamos que soy un humanista existencialista, pero no me hace sentir bien el saber que los átomos de mi cuerpo vivirán eternamente porque ya existían cuando yo no vivía, y que cuando muera todo será exactamente igual que antes de que naciera: en otras palabras, inexistente. Porque lo que hace al ser humano es la organización de los átomos en moléculas, en tejidos, en órganos, y la identidad entonces es la acumulación de percepciones de memoria y de sensibilidad. Spider trata el tema de la identidad y de la memoria: ¿cómo es posible lo que somos, quiénes somos, que cuando nos levantamos por la mañana tengamos que recordar nuestro nombre, quiénes somos, dónde estamos, en qué idioma hablamos, y que cada mañana nos reinventemos a nosotros mismos?


"Spider proviene de la mente del protagonista." La naturaleza humana
es el trasfondo del cine de Cronenberg. (Fuente: smartlanet)
EP:
Y a veces no lo hacemos.

DC:
Y a veces nos olvidamos de un poco o de todo. Cuando mucho de lo que somos está basado en nuestros recuerdos; realmente todo, excepto cosas como respirar, las funciones fisiológicas automáticas. Y sin embargo podemos ver en Spider que el personaje cambia constantemente los recuerdos. Los redirige, los reinventa, es como un director de cine que está redirigiendo sus propios recuerdos, y todos tenemos experiencias así: nos olvidamos de cosas o no podemos recordar algo, y más tarde nos damos cuenta de que no era posible que hubiéramos estado allí; que alguien nos debió haber contado la historia y la incorporamos en nuestra memoria como si fuera un recuerdo real. Así que la cuestión de la identidad es muy extraña. Todo esto es para decir que la muerte es para mí el final de lo que más queremos, que es la identidad, y hay que aceptarla. No hay ninguna forma de esquivarla. Este es el extraño contrato que firmamos cuando nacemos, sin saber qué es lo que estamos firmando y gran parte de la cultura humana es un intento de aceptar esto. El arte, en su mayor parte, creo que realmente trata de la mortalidad, y también casi toda la religión se ocupa de la mortalidad, y por eso inventamos la inmortalidad. La religión, desde mi punto de vista, es la invención de la inmortalidad para no tener que enfrentarnos a la realidad de la muerte; para mí se es más valiente aceptando el contrato tal como es, claramente.

EP:
Has dicho que te fascinan cosas como el funcionamiento de una célula en el organismo. Es interesante pensar en la subdivisión de las células porque, al verlas en el recientemente desarrollado microscopio de dos fotones, parece que van por su cuenta, y uno piensa “pertenecen a mi cuerpo, pero no sé quién las dirige”. Esto es más o menos lo que tú opinas. Bueno, pues ahora puedes ver esas células que probablemente no podías ver cuando escribiste tu libro. Creo que después de verlas se llega a entender mejor lo que antes decías. Es realmente increíble el ver esas células: se les inserta algo, llamémosle comida, y las células corren en dirección a la aguja, y entonces se desplaza la aguja y se ve como la siguen. Y entonces uno se pregunta: ¿Y yo qué papel hago?

DC:
En efecto, es muy interesante. Cuando nos observamos a nosotros mismos, de uno u otro modo somos un cúmulo de células. En el cuerpo humano ocurre como en la sociedad: hay un intento de organizarse, porque sólo a través de la organización puede darse esa complejidad y esa fuerza, pero también hay una lucha por el dominio incluso en el interior de un solo órgano de nuestro cuerpo. Y desde luego en la gestación, cuando se produce el embarazo también se produce una lucha entre el cuerpo de la madre y el del bebé: es realmente algo así como una lucha, porque la placenta se hace un lugar en el interior de la madre, no es algo amable sino duro y difícil, una lucha. Pero aquí estamos: hay muchas células en mi cuerpo, y la mayoría trabajan coordinadamente para dar lugar a esta conversación.



Todo es flujo según Cronenberg, y por eso rehuye de
lo estático. (Fuente: smartplanet)

EP:
Pero realmente no sabemos quién lo dirige. ¿Quién crees tú que está al mando, que es responsable de este proyecto, del tuyo en particular? ¿Es algo que hay en el cerebro? Algunos, como Dennett, dicen que no hay nadie que sea responsable, que no hay nada, que ni siquiera hay un responsable del mantenimiento.

DC:
Creo que hay que entenderlo como un flujo: no hay un momento particular en el que puedas decir que esto es la realidad, aquí es donde reside el control y permanece para siempre o durante años. Es un flujo constante. Por ejemplo, en el cuerpo humano, cuando estás durmiendo, ¿quién lleva el control? Bueno, es la respiración automática, etc., mientras el cerebro hace vacaciones. Y se despierta cuando tú te despiertas. Creo que es lo mismo con la sociedad y quizá también lo sea en el universo. Es un flujo constante, y hay un continuo cambio de las cosas. No existe un instante en el que puedas decir “eureka”, y tenerlo todo ahí, porque al segundo de haber dicho eso ya todo ha cambiado.

EP:
¿Dónde te situarías en el debate actual entre los que dicen que la violencia es algo que está en nuestros genes, es una ley de la evolución, que no se puede hacer nada al respecto a no ser modelarla, y los científicos que hablan incluso de la suma no-cero, para los que la historia de la evolución es una historia de colaboración de células que colaboran? Quizás no es tanto una lucha de unas contra las otras, sino más bien una historia de colaboración. ¿A ti que te parece?

DC:
La historia de la colaboración también puede verse como la historia de la lucha por la dominación, es decir, ya sabes “el gen egoísta” y toda la teoría de Dawkings: si el egoísmo sólo puede alcanzarse por la colaboración, entonces tiene que haber colaboración. Tenemos las dos cosas en una, y yo creo que esto abre muchas esperanzas. Porque creo que no todo está genéticamente determinado, pero muchas cosas sí lo están. Hemos tomado la evolución en nuestras propias manos porque ésta ya no se produce de la manera en que solía ocurrir. Por ejemplo, un hombre que sea muy rico y tenga muchas amantes, es muy atractivo porque conduce un coche muy bonito, no porque sea muy fuerte, no porque pueda imponerse físicamente… Puede que sea muy débil físicamente, pero sabe cómo conseguir dinero, y por eso tiene muchas amantes, tiene muchos hijos, y sus genes se propagan. Mientras que el hombre que es muy fuerte pero no es muy guapo no tiene este tipo de atractivo en un cierto tipo de sociedad. Entonces podemos decir ¿dónde está la evolución en un caso así? Además, ahora podemos ir a la estructura genética -no ya en general sino en individuos concretos- y cambiarla después de haber nacido y de haberse desarrollado hasta adulto; entonces podemos ir y empezar a intervenir en la estructura genética. Nosotros, nuestras mentes se están convirtiendo en una parte de la evolución de una manera nunca antes vista. Y, sin embargo, sabemos no por la teoría del caos sino por la filosofía en general, que es imposible predecir todas las variables posibles, de manera que nunca sabemos exactamente cuáles van a ser los resultados de nuestros actos. No podemos predecir absolutamente todas las consecuencias de la investigación sobre células madre. Pero tenemos una intuición, un presentimiento, de que este tipo de investigación nos conducirá a los descubrimientos más extraordinarios e increíbles, a la capacidad de cambiar la vida sobre la tierra. Y, por supuesto, como todo lo que hemos inventado, todo lo que hemos creado, se puede usar para fines positivos o para fines destructivos y negativos. Podemos predecir que ambas cosas sucederán. Pero parece haber una fuerza, una ola que empuja; es como abrir la caja de Pandora: una vez abierta ya no es posible cerrarla, y esa parte ya está abierta.


"En los humanos parece existir un deseo de relatos."
(Fuente: smartplanet)
EP:
¿Qué opinas de lo que decía Peter Greenaway, el director inglés? Si no recuerdo mal decía algo así como que Casablanca representa el pasado, porque es la industria cinematográfica basada en la industria editorial, mientras que en el futuro la realización de películas no tendrá nada que ver con la industria editorial: serán imágenes, o algo que todavía no conocemos. ¿Cuál es tu opinión?

DC:
Bueno, en primer lugar sus películas me parecen muy interesantes. Sé que mucha gente las odia con pasión, pero a mí me parece que son interesantes, incluso cuando creo que no son perfectas; me alegro de que exista y de que produzca películas. Respecto a Casablanca, si fuera una novela, sería malísima, una novela barata, simple y esquemática, romántica, sentimentaloide: no la podríamos comparar con las obras de James Joyce o Kafka o Saul Bellow, nunca pensaríamos que se trataba de una gran novela. Por lo tanto, es extraño que se la considere una gran película. Tengo que decir que estoy de acuerdo con Greenaway: Casablanca nunca me ha parecido una gran película. Pero si hablamos de predecir hacia dónde va el cine, no estoy tan seguro de que la narratividad, el contar historias, vayan a desaparecer completamente. Parece existir en los seres humanos un deseo de relatos, historias con un planteamiento, un nudo y un desenlace. Y creo que tiene su origen en la vida: primero somos jóvenes, luego mayores, luego ancianos, y finalmente morimos, y ahí se acaba la historia. Creo que en nosotros hay un deseo de repetirnos a nosotros mismos esta historia constantemente, de muchas maneras diferentes. Muchas de mis películas se acaban con la muerte del héroe, lo cual en cierto modo es una historia perfecta. De manera que no estoy de acuerdo con Greenaway en que las películas abstractas o basadas puramente en imágenes vayan a convertirse en el cine más importante del futuro.

EP:
Mi propia experiencia, al intentar hacer la ciencia accesible a la gente, es que tenemos que usar, mucho más de lo que lo hemos hecho en el pasado, las técnicas del cine. Quiero decir que las bacterias tienen que enamorarse… Ha de haber una historia, porque si no a la gente no le interesa.

DC:
Creo que eso también guarda relación con la inteligencia humana. Es una manera de codificar información que resulte comprensible y que pueda ser recordada también. Si pensamos en la tradición oral de la poesía, cuando no había literatura escrita pero sí grandes sagas que se transmitían oralmente: ¿cómo se llegaba a memorizar todas esas cosas? Era gracias a la repetición, y al hilo narrativo, y al relieve de los personajes. Creo que parte de la inteligencia humana, de nuestra capacidad intelectual, está relacionada de algún modo con lo narrado.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Clonación humana: Experimentando con niñas muertas y óvulos de vaca (VIDEO)

Un científico asegura que puede crear clones de seres humanos utilizando material genético de cadáveres y óvulos de vaca. Panayiotis Zavos, devenido en el Dr. Frankenstein del siglo XXI, ha puesto en marcha en las últimas horas un proceso que permitirá recrear una niña llamada Cady, que falleció a la edad de 10 años en un accidente automovilístico. Once embriones ya fueron implantados en mujeres voluntarias.
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Cada paso que se realiza en las investigaciones orientadas a conseguir clones de seres humanos reaviva las polémicas sobre la ética de tales procedimientos y si el hombre debe, o no, realizar este tipo de experimentos. A pesar de que casi toda la comunidad científica coincide en que por sí este tipo de práctica no es “mala” –aunque otros sectores, como la iglesia católica se oponen fuertemente- lo cierto es que algunos proyectos son lo suficientemente extraños como para encender algunas luces de alarma.


Panayiotis Zavos
Panayiotis Zavos es un científico que, desde hace décadas, ha experimentado con la clonación de mamíferos. A lo largo de su carrera a tenido éxito al duplicar conejos y otros animales pero, en los últimos años, comenzó a trabajar en una línea de investigación nueva, que permitiría utilizar óvulos de vacas como base para la elaboración de fetos humanos. Según el especialista, estos óvulos son más fáciles de conseguir y permiten una manipulación más sencilla y siempre que el material genético aportado sea humano, el feto resultante no se parecerá más a una vaca de lo que se asemeja tu suegra a una foca. Sin embargo, no deja de ser inquietante que un niño haya sido –en sus orígenes- parte de una vaca.

El polémico médico asegura que, en los últimos días, ha realizado los trabajos necesarios para producir catorce embriones humanos, todos ellos creados a partir del ADN de Cady y óvulos vacunos. Once de estos embriones ya fueron implantados en cuatro mujeres que previamente habían dado su consentimiento para participar del experimento, y estaban debidamente preparadas para albergar a los bebés clonados. Todos los pasos que Panayiotis tuvo que realizar para conseguir este logro fueron grabados en video, para que posteriormente sean editados en forma de documental. La empresa encargada de filmar la película ha declarado que, efectivamente, la clonación se realizó con éxito y que las mujeres estaban realmente embarazadas.



Cady falleció a la edad de 10 años
Ninguno de los embriones transferidos culminará en un alumbramiento, pero el Dr. Zavos considera que este es el “primer capítulo” en su plan para producir bebés perfectamente normales y sanos a partir de células de la piel de su “padre”. “No hay absolutamente ninguna duda sobre esto. No hay forma de que esto no ocurra”, dijo el Dr. Zavos ayer en una entrevista. “Si intensificamos nuestros esfuerzos podemos tener un bebé clonado dentro de un año o dos, pero no sé si lo haremos. No estamos bajo la presión de traer un bebé clonado a este mundo. Lo que estamos tratando de hacer es crear un bebé clonado que sea saludable ", agregó.

Sabemos que se necesitaron 277 intentos antes de que la oveja Dolly pudiese nacer. Los 276 fetos anteriores a ella terminaron en desastres que no fueron capaces de sobrevivir. Algunos creen que no puede hacerse lo mismo con fetos humanos. Sin embargo, para Panayiotis el procedimiento de clonación se ha perfeccionado muchísimo y ahora es más eficiente, aunque la mayoría de los expertos en este campo creen que todavía es demasiado peligroso para comenzar a experimentar. Zavos desestimó esos temores diciendo que “muchos de los problemas relacionados con la clonación de animales” - tales como defectos congénitos y de gran descendencia – “se han minimizado.” No obstante ello, la inclusión de los óvulos de vaca en medio de todo este proceso no ha hecho más que agregar combustible a la polémica. Mientras tanto, los experimentos siguen su curso. Esperamos que la discusión se haga en un marco respetuoso y sin insultos, por favor. Eso o los clonamos nosotros mismos

Movimiento Raeliano: Sexo, clones y alienígenas

Con algunas características propias de los movimientos religiosos, la ciencia e incluso las sectas, el movimiento raeliano sostiene que somos el resultado de los experimentos genéticos de una raza de extraterrestres enanos. Claude Vorilhon, su líder, recibió esta información directamente de un extraterrestre que lo contactó en 1973, dentro del cráter de Puy de Lassolas. Los seguidores de Vorilhon, quien además asegura que su madre lo concibió cuando fue aducida por extraterrestres, no creen en Dios, el Alma o el Infierno, pero promueven la clonación, la geniocracia y el sexo libre entre sus miembros.
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Claude Vorilhon, el personaje que encabeza el Movimiento Raeliano, nació en Vichy, en 1946. Su vida cambió el 13 de diciembre de 1973, cuando en el cráter de Puy de Lassolas, uno de los volcanes en Clermont-Ferrand, se encontró con un extraterrestre enano, del tamaño aproximado de un niño. El extraterrestre no solo lo saludó como si lo conociese de toda la vida, sino que lo invitó a subir abordo del OVNI que lo transportaba. Una vez allí, palabras más, palabras menos, le contó la verdadera historia detrás del Antiguo y el Nuevo Testamento.

La versión de este extraterrestre (perteneciente a una raza antigua llamada Elohim) sobre el origen del hombre se encuentra a mitad de camino entre una novela de Michael Crichton y el relato de un adicto a la metanfetamina. De forma muy resumida, lo que se le reveló a Vorilhon en el plato volador fue que, hace mucho tiempo, en un planeta muy lejano, unos extraterrestres semejantes a los hombres (pero más pequeñitos) aprendieron a crear vida en el laboratorio. Una parte de los habitantes del planeta se escandalizó del descubrimiento e instó a los científicos a continuar sus experimentos en algún planeta alejado. La Tierra fue el lugar elegido para que los expertos en genética Elohim (“los que vinieron del Cielo”, según la interpretación raeliana de la Biblia) crearon a los hombres (clonación mediante) “a su imagen y semejanza”. Como suele ocurrir en estos casos, sorprendidos por la agresividad de sus criaturas (parece que monstruos de Frankenstein hay en todos lados), los dejaron liberados a su suerte.


Rael junto a una seguidora: "¡mirá que blancos tengo los dientes!"
Sin embargo, la carne Elohim fue débil y algunos científicos se reprodujeron con mujeres terrestres, lo que dio origen al pueblo judío. Mientras tanto, en la otra punta de la Galaxia, un grupo Elohim opositor, que no se había beneficiado de las mieles de las terrestres y liderados por un tal Satanás, decide que el experimento en la Tierra debe llegar a su fin y les envía un “diluvio” en forma de bombas termonucleares. En un movimiento desesperado, algunos de los Elohim que se encontraban en la Tierra logran salvar a algunas de sus criaturas en la versión raeliana del Arca de Noé: una nave espacial. Después del bombardeo, los Elohim caen en la cuenta que ellos mismos habían sido creados por otra raza alienígena, y deciden dejarnos en paz. Para informarnos las buenas nuevas envían mensajeros a la Tierra, entre ellos a Moisés, Buda, Mahoma y Jesús. Este último, según la información que recibió Vorilhon, es el fruto de unión entre el jefe de los Elohim y una terrestre. Solo falta el final al estilo “Luque, soy tu padre”

Esta interpretación tan creativa -o desquiciada- de la Biblia no termina aquí. En 1945, el año de la explosión atómica de Hiroshima y del nacimiento de Vorilhon, comienza una nueva época: la del Apocalipsis, donde la verdad puede ser presentada en términos científicos, y no alegóricos. En 1974, luego de su encuentro místico-psicodélico, Vorilhon (que ya había adoptado el nombre de Rael) publica un libro llamado, modestia aparte, “El libro que dice la verdad”.

Al año siguiente, el 7 de octubre, vuelve a encontrarse con su amigo extraterrestre, quien lo convence de dar un paseo y lo lleva a conocer el planeta de los Elohim. No sabemos cuánto duró el viaje, pero por lo visto la charla durante el trayecto fue interesante. Cuando regresó, Rael tenía mucha más información. Entre otras cosas, se enteró de que su padre era en realidad el jefe supremo de los Elohim, llamado Yaveh (ahora sí: “Luque, soy tu padre”), quien embarazó a su madre mediante inseminación artificial -sistema aburrido si los hay- durante una abducción. Como al pasar, le cuentan también que de la misma manera había sido inseminada la madre de Jesús. Rebosante de la sabiduría adquirida en su viaje, Rael funda el Movimiento Raeliano en 1976. Después celebrar algunas conferencias, Rael se fue a vivir a Quebec (Canadá), lugar particularmente tolerante para con las minorías religiosas. Allí estableció su centro del Movimiento Raeliano Internacional, que en 1998 cambió su nombre al de Religión Raeliana.


Un entusiasta grupo de seguidores de Rael, en Corea.
El movimiento en sí es una organización piramidal, donde en la cima se encuentra (como habrás adivinado) Claude Vorilhon, con el cargo de Guía Planetario. En los seis niveles siguientes (Guía Obispo, Guía Sacerdote, Asistente Guía, Animador y Ayudante animador) se cuentan unos 1500 seguidores que conforman la cúpula del movimiento. En la base de la pirámide, y distribuidos por todo el mundo, hay unos 50.000 seguidores. Un grupo “interesante” es Orden de los Ángeles de Rael, creada especialmente en 1990 y conformada solo por mujeres (unas 160), que tiene como misión “atender afectiva y sexualmente a Rael y a los profetas Elohim cuando regresen a la Tierra”. Cuando uno lee esto, comienza a buscar a ET por todas partes.

El sexo es un tema muy especial entre los seguidores de este gurú. Dado que somos simples creaciones de laboratorio, no hay motivo alguno para reprimir nuestros deseos sexuales. La Religión Raeliana no solo desconfía del matrimonio, al que considera un contrato inútil, sino que estimula la máxima libertad sexual, siempre y cuando no se abuse de los demás. Los Raelianos propician la masturbación, el control de natalidad y las relaciones ocasionales.


160 fieles tienen como misión “atender afectiva y sexualmente a Rael"
La financiación del movimiento proviene de los aportes de sus seguidores y de muchos que (si bien no creen en todo este tema del OVNI, la verdad revelada, “Luque soy tu padre” y los Elohim) esperan ser clonados mediante la tecnología que este grupo maneja. De hecho, Clonaid, la empresa que ha sido noticia más de una vez por sus -supuestos- éxitos en la clonación de humanos, pertenece al movimiento. La clonación, al ser la tecnología responsable del origen del hombre según el “Evangelio según San Rael”, es una pata muy importante de la estructura de creencias de los raelianos. Tanto, que al morir se les extrae el hueso frontal a partir del cual serán regenerados como adultos sanos y vigorosos cuando, en 2035, los Elohim regresen a la Tierra.

Muchos consideran que este grupo es una secta. Técnicamente hablando tienen algunas características propias de esas agrupaciones, pero no todas, así que no pueden encasillarse como tal. Sin embargo, no deja de ser curioso (y hasta alarmante) que más de 50.000 personas puedan seguir a ciegas a un tío que dice que ET es su padre, que forma un grupo de mujeres solo para “satisfacer sus necesidades afectivas” y que, encima, les promete que en 2035 serán clonados. Aparentemente, este mundo da para todo.

Enlaces Movimiento raeliano en Wikipedia

La modelo robótica que desfilará “desnuda”

Del 23 al 29 de abril en Japón se celebra La Semana de la Moda. Y ya conocemos a nuestros simpáticos amigos orientales, ellos no festejan nada sin ponerle un poco de tecnología de punta al convite. Por eso, será durante esa semana que se presentará al mundo, de manera oficial, a la modelo robótica HRP-4C. Y no será cualquier presentación: ¡la ginoide estará desnuda! Al menos, así lo anuncian...
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Pero tampoco hay que entusiasmarse: HRP-4C no es anatómicamente correcta, así que no verás ninguno de sus imponderables robóticos. La ginoide, que desafía al Valle Inexplicable, apenas pesa 43 kilogramos y mide 1,58 centímetros. Fue creada por el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Avanzada y es capaz de hablar, sonreír, enfadarse y hasta de sorprenderse. Más aún, y como se puede ver en el vídeo, HRP-4C es capaz de caminar como un humano.

Este “humano cibernético”, como prefieren llamarla sus creadores, fue desarrollado tanto para la industria del entretenimiento, como para cosas un poco menos frívolas. Es que al tener las mismas características de una persona, HRP-4C podría encargarse de tareas poco gratas para nosotros, como pueden ser pruebas de seguridad con coches, simulaciones de accidentes, etc. Por supuesto que para todo esto no necesita esa hermosa cara de modelo, la cual se puede sustituir por un casco al estilo Robotech (que también le queda muy bonito).


HRP-4C: Sin cara de modelo
Pero para todo eso falta, como dijo Hirohisa Hirukawa, uno de sus creadores: “Tecnológicamente todavía no ha llegado a ese nivel. Incluso en el mundo de la moda, la gente de la industria nos ha dicho que ella es bastante baja y con una figura ordinaria.” Menos mal que HRP-4C es un robot, sino ese comentario hubiese dejado una gran huella en su autoestima…

¿Quieres una ginoide como esclava sexual? Al momento HRP-4C no está a la venta, pero su valor rondará los 160.000 euros (sin carita de modelo). ¿Muy caro para tu bolsillo? Pues, tal vez puedas conseguir a la maestra robótica por la mitad del valor de HRP-4C y, de paso, cumples una fantasía

Robots programados para amar

Si hay algo que sobra es literatura y cine donde los robots se vuelven en contra de sus creadores. Es probablemente el escenario futurista más popular, pero aunque haya personas que quieran utilizarlos para la guerra, hay otros que quieren utilizarlos para el sentimiento más noble de todos… el amor. Kenji es un robot programado para emular emociones humanas tales como el amor y, aunque al principio todo parecía ir acorde al plan, en poco tiempo se dieron cuenta lo malo que puede ser amar en demasía.
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Kenji demuestra que mucho amor no siempre es bueno.Siempre hablamos y bromeamos (y no tanto) sobre cuando los robots, que construimos con nuestras grasosas y humanas manos, se levanten contra nosotros y nos declaren la guerra. Pero nunca hablamos de cuando estos mismos robots nos apoyen y hasta nos amen. Eso es lo que estuvieron haciendo en el Centro de Investigación Robótica Akimu, pero al parecer tampoco salió tan bien como lo esperaban.

Kenji es un robot humanoide de tercera generación programado para emular de manera convincente emociones humanas. Luego de varias pruebas afirmaron que Kenji era capaz de demostrar amor y el Dr. Akito Takahashi, principal investigador del proyecto dijo: “Inicialmente estábamos muy complacidos de ver una porción de nuestra alma vivir en esta ‘máquina’”.

De todas maneras lo que parecía ir viento en popa terminó en sucesos inesperados. Kenji formaba parte de un experimento de varios robots que tenían instalado un software genérico diseñado para reaccionar emocionalmente a estimulaciones externas. La primera demostración de amor la hizo con una muñeca a la que se pasaba abrazado durante horas. Luego hacía simples e insistentes consultas sobre el paradero de la muñeca en caso de no verla.


¿El amor robótico puede llegar a ser peligroso?Hasta aquí todo bien, el robot respondía como los investigadores esperaban. Sin embargo, a medida que avanzaban los meses y el programa aprendía ciertas cosas, llegó un punto donde el amor se tornó tan intenso, que terminó siendo una complicación. La prueba más clara fue con una joven interna que pasó muchas horas con Kenji probando sus sistemas y cargando nuevas rutinas. A la hora de irse de la habitación, el robot no la dejaba salir y utilizaba su pesado cuerpo para cubrirle la salida y abrazarla repetidas veces. La muchacha se vio obligada a llamar a dos miembros del equipo para que lo desactiven temporalmente.

Según el Dr. Takahashi “A pesar de nuestro entusiasmo, es claro que los impulsos y comportamientos de Kenji no son enteramente racionales o genuinos.” También afirmó que es posible que Kenji deje de funcionar, pero se ve optimista que otros triunfarán donde Kenji falló.

Ahora nos preguntamos… ¿acaso en el humano el amor negado no lleva a los celos y los celos (generalmente) a la violencia irracional o al capricho? Al parecer el robot se está comportando como lo haría cualquier humano perdidamente enamorado.

¿Te casarías con un robot?

Además de los impresionantes avances tecnológicos, haría falta un gran giro en la mentalidad de la sociedad. Pero algunos aventuran que en poco más de 40 años la legislación permitirá el casamiento entre humanos y robots ¿Tú lo harías? ¿te interesa?
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Para David Levy, investigador de inteligencia artificial en la Universidad de Maastricht (Holanda), el estado de Massahussetts será el primero en permitir el casamiento de humanos y robots, para el año 2050

¿En qué se basa para decir eso? En que ese estado ha sido siempre el más liberal dentro de una cultura liberal como la norteamericana, y como prueba de ello cita que ese fue el primer estado que permitió en EEUU el casamiento entre personas de distinta raza, o entre personas del mismo sexo. Además, hay radicados en ese estado grandes centros de desarrollo tecnológico, como el MIT.

Estas afirmaciones han causado un gran revuelo en la comunidad científica mundial, pero analizando las cosas detenidamente podemos ver que la situación puede cambiar muy pronto.

Por empezar, los avances tecnológicos son cada vez mas vertiginosos, por lo que hoy muchas cosas que vemos como normales nos hubieran parecido de ciencia ficción hace apenas 20 años.

Algo tan sencillo como navegar la web solo comenzó a ser algo común y globalizado hace apenas 11 o 12 años, así que mira cuantas cosas pueden cambiar. ¿Alguna vez imaginaste que un robot podría oficiar la ceremonia de tu casamiento? En Corea ya ha sucedido.

De modo que desde el punto de vista tecnológico está claro que los robots son cada vez más reales estéticamente, y más inteligentes y capaces de interactuar. Y cuando comentamos la posibilidad real de tener sexo con robots habrás visto reacciones de lo más variadas.

Por ello lo primero que debería cambiar para que los humanos podamos casarnos con un robot será la mentalidad. En primer lugar, la de los legisladores y luego la de todos los que conformamos la sociedad.

Entonces, tal como lo plantea Levy, habría que ver si un humano es capaz de enamorarse de un robot. Levy asegura que sí, y para ello enumera algunos de los factores que inciden para que un ser humano se enamore. En primer lugar, la similitud en personalidad y en cultura general. Algo que es fácilmente programable.

Otra razón para el enamoramiento es el saber que el otro te quiere o te adora, algo también muy fácilmente programable en un robot. Por ello, tanto Levy como Henrik Christensen, fundador de la Red de Investigación de Robótica Europea, los humanos podríamos llegar a enamorarnos de un robot. Y si nos enamoramos, la pregunta es porque no podriamos casarnos...

Por ello en esto entran a jugar otros factores, como la ética o la razón. Si estás enamorado de tu coche ¿Te casarías con el? Muchos argumentarán que no se puede, porque el auto no tiene consciencia, ni es posible interactuar demasiado con el. ¿Y si amas a tu mascota? Ahora el argumento anterior no tiene sustento, puesto que puedes interactuar con ella.

De modo que la discusión es mucho más amplia, y debe ser evaluada junto con varios aspectos. En primer lugar habría que ver la utilidad real de un casamiento entre humanos y robots. Para Levy, ello podría ayudar a la felicidad de una minoría que en la actualidad no ha logrado formalizar.

Ya sea por lo difícil de su caracter, o porque son tímidas, o porque sencillamente son feas, algunas personas lo tienen realmente difícil para encontrar a su media naranja. Y Levy argumenta que ayudar a esa minoría (o no tanto) mejoraría la calidad de vida de la sociedad en general.

Pero habría que estar muy atentos a ciertos aspectos como la salud mental de quienes se casen con un robot. Todos hemos sufrido alguna vez la muerte de un ser querido, ya sea familiar, o amigo, y ya sabemos que es un duro momento. Pero supongamos que te casas con un robot, y este deja de funcionar ¿Cómo serían el duelo y el dolor en ese caso? ¿Y el respeto por los sentimientos de los robots? También es un aspecto importante, porque algunos ya son capaces de sentir, y de expresarlo.

Otro argumento de Levy, compartido por Christensen) es que habiendo robots con los cuales poder tener sexo ayudaría a reducir enormemente la pedofilia y la prostitución infantil. Aunque Christensen deja abierta la puerta para futuras investigaciones que puedan demostrar si realmente los pedófilos dejarían de serlo si pudieran tener sexo con robots niños.

También habría que considerar otros aspectos como los legales, y si el contar con un robot sexual puede ser considerado adulterio. Y eso es algo que seguramente abrirá un gran debate ético y legal.

Como ves, hay veces que la tecnología ya está disponible pero su uso genera debates, la gran mayoría de ellos sumamente válidos y atendibles. Después de leer todo esto, ¿Tu te casarías con un robot?

Intel anuncia implantes cerebrales para 2020

En Pittsburg, Intel Corporation está trabajando seriamente en el desarrollo de implantes cerebrales que les permitan a las personas navegar por Internet, controlar pequeños gadgets y otras acciones concretas que hasta hace pocos años podrían haber sido consideradas como ilógicas e impropias de un ser humano. A pesar de los variados y valiosos implantes que ayudan a muchas personas alrededor del mundo a escuchar mejor o a ver mejor, ¿tú crees que llegará el momento en que con la mente podamos navegar por la Web u operar con facilidad la flamante telefonía móvil sin necesidad de utilizar ninguno de nuestros sentidos?
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El sueño de controlar todo tipo de dispositivos electrónicos que se encuentren a nuestro alrededor es materia de estudio por parte de Intel Corporation, que estima que para el año 2020 ya existirán personas con implantes cerebrales que serán capaces de operar dispositivos tales como teléfonos inteligentes, reproductores de música y hasta sistemas mecánicos elementales.


Intel pretende ingresar a este mercado para 2020
Los científicos están convencidos de que los consumidores se adaptarán rápida y fácilmente a este nuevo concepto así como también estarán muy deseosos de que ese día llegue cuanto antes a sus vidas. De hecho, afirman que ansían la libertad de poder trabajar sin necesidad de un teclado, de un ratón o de cualquier mando a distancia del que tengan que depender para interactuar con el mundo digital. A pesar de que aún queda mucho camino por recorrer y muchos puntos por aclarar en este tema, es bien sabido que Intel ya ha estado haciendo exploraciones en el campo del fMRI (functional Magnetic Resonance Imaging) tratando de buscar coincidencias entre patrones cerebrales que puedan coordinar pensamientos afines entre sí. Y así, muchos otros centros de investigación han logrado pequeños avances en la materia. Toyota, por su parte, ha realizado hace poco tiempo demostraciones con sillas de ruedas movilizadas por ondas cerebrales, mientras que en la Universidad de UTA los científicos están perfeccionando transmisores inalámbricos que permiten que el cerebro de un mono pueda controlar un brazo robótico.


functional Magnetic Resonance Imaging
Miguel Nicolelis, profesor de neurobiología de la Universidad de Duke y uno de los principales impulsores del proyecto, dijo que los investigadores esperan que su labor resulte útil para ayudar a las personas con deficiencias motoras a que puedan volver a caminar. Un mes antes, un científico de la Universidad de Arizona, informó que había logrado construir un robot que podía ser guiado por el cerebro y los ojos de una polilla. Charles Higgins, un profesor asociado en la universidad, predijo que en 10 a 15 años la gente va a utilizar y familiarizarse con equipos "híbridos" que sean capaces de conjugar una combinación de tecnología electrónica y de tejidos orgánicos vivos.

La idea de avanzar hacia horizontes auxiliares de personas que poseen sus capacidades físicas alteradas es una línea que no dejará de trazarse mientras exista una persona con cualquier grado de minusvalía y/o imposibilidad de manifestarse en plenitud. Por ahora, la ciencia está aún muy lejos de obtener una interfaz de comunicación efectiva con el cerebro humano. Pero si ya está logrando transformar las ondas y señales recuperadas desde nuestra mente en acciones concretas, no existe razón para pensar que no sería posible la creación de un mundo virtual con un amplio espectro de actividad ligada a las ondas cerebrales.


Las personas con dificultades motrices serán las primeras beneficiadas
El vicepresidente de investigación de Intel, Andrew Chien, expresando su opinión sobre el tema, aseguró que la gente jamás imaginó hace 20 años que estaría llevando consigo un ordenador y que éste tendría dimensiones tan reducidas que sería capaz de guardarse en un bolso de mano. “Yo no quiero eso. Yo no necesito eso y no creo que eso algún día suceda”, habrían asegurado entonces. Hoy, la gente que transporta y utiliza ordenadores portátiles constituye una marea creciente, imposible de detener. De hecho, la movilidad y la accesibilidad desde cualquier punto son los conceptos fundamentales que rigen la tendencia a futuro de las comunicaciones interpersonales. Y el público acompaña a las empresas que viajan en esa dirección. Las interfaces de usuario de mayor aceptación en el mercado giran en torno a conceptos tales como la intuición, la utilización de materias orgánicas en su desarrollo y el compromiso que adoptan los fabricantes en torno a la preservación del medio ambiente.

Los desarrolladores de Intel aseguran que si se puede llegar al punto de detectar con precisión ciertas palabras específicas y las reacciones que provocan en el cerebro, se estará a un pequeño paso de aplicar la ingeniería inversa de estimular el cerebro para lograr que emita las órdenes necesarias que una interfaz requiera para escribir. Además, comentaron que cada avance que van sumando ayudará a desarrollar microprocesadores más eficientes. “Si podemos ver cómo lo hace el cerebro, entonces podemos ayudar a construir ordenadores más inteligentes”.

martes, 6 de octubre de 2009

Diseñan robots inteligentes con cuerpos casi humanos

Están programados para adaptarse a distintas situaciones
Aprenden de su propia experiencia y reaccionan ante los movimientos y expresiones de su interlocutor
Algunos tienen formas de animales
GABRIELA ALLMIKismet mira directo a los ojos de Cynthia Breazeal, su mamá. Es un robot tierno y sentimental. Su rostro no puede disimular sus emociones. Reacciona ante los movimientos de esta investigadora del laboratorio de Inteligencia Artificial del Massachusetts Institute of Technology (MIT).Este compendio de metal, cables y chips inteligentes abre los ojos como dos platos, levanta las cejas y mueve la boca como esos dibujitos animados que tiemblan de miedo. Eso es lo que le pasa a Kismet cuando Cynthia agita velozmente un resorte enorme de plástico naranja con el que suelen jugar. Kismet le hace una caída de ojos a su madre y entrenadora. Y le comunica que está cansado. Sensible como él solo, si se lo sobreestimula, Kismet se estresa. Necesita echarse una siesta para reponer energías. Una vez que descansa y sus circuitos se equilibran, ya está listo para volver a la carga.En este laboratorio pude construir robots con habilidades sensoriales y grados de libertad similares a los animales -cuenta Breazeal-. Kismet está programado para adaptarse a ambientes diversos y reaccionar frente a estímulos visuales (como el rostro de su interlocutor o un juguete). Mi software está inspirado en el cerebro y el sistema nervioso central de animales.Antes de concebir a Kismet, Breazeal probó suerte con criaturas artificiales menos sofisticadas y de inteligencia menos desarrollada. Así nació Attila, una araña cibernética que exhibió sus habilidades en una exposición del Museo Smithsoniano del Aire y el Espacio.Kismet es un robot bebé. Una criatura que aprende de su propia experiencia. Fue diseñado para crecer de la mano de su creadora: La idea era imitar la relación entre madre e hijo, explica Breazeal. Así como los adultos ocupan un rol activo en el desarrollo de los chicos, Cynthia se ocupa de que Kismet crezca poco a poco y día tras día. Este robot con orejas puntiagudas y ojos saltones es parte de un megaproyecto desarrollado por un equipo de ingenieros, psicólogos y expertos en informática del MIT. Su objetivo es investigar la inteligencia humana y sus aplicaciones técnicas. Para eso crean estos aparatos con forma humana. O por lo pronto con cabeza. De hecho, Kismet es sólo un rostro sesudo que se da vuelta si detecta que Cynthia entra en su cuarto. Sonríe, se asusta, se sorprende.El punto de partida de Breazeal es cómo se comunican los niños hasta los 6 meses, lo que se conoce como protolenguaje. Mi intención es que Kismet aprenda este tipo de lenguaje, gracias al contacto con su cuidador. Que pueda expresar sus necesidades, comenta Breazeal. Este objetivo es parte del interés personal de la investigadora por crear máquinas con inteligencia social capaces de interactuar con seres humanos de una manera natural.Según el ingeniero Raimundo D Aquila, director del Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) el gran paso del proyecto del MIT es, justamente, que las criaturas artificiales aprendan como lo hace un ser humano. Pienso que ese es el camino. Imitar la inteligencia humana.¿Por qué la forma humana? Los autores de este proyecto aseguran que la razón no es caprichosa. Lejos de pretender emulaciones superficiales, mi tesis es que un robot artificial debe lucir como un ser humano para que pueda interactuar con ellos de igual a igual, dice Brooks, profesor de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación, y director del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT.Y D Aquila coincide con Brooks: Si la naturaleza hizo al hombre de determinada manera es porque esa figura permite resolver problemas. Esta es una forma muy adecuada a nuestro medio ambiente. Y predice: Los humanoides tendrán un lugar importante en el siglo que viene.Aunque todavía les falta recorrer un largo camino para moverse, pensar y sentir como Los Supersónicos, esos dibujitos animados que hicieron furor en los años 60, los robots que está dando a luz el laboratorio bostoniano conforman una familia cibernética. El hermano mayor de Kismet ya es casi un adolescente. Cog también fue diseñado para aprender con dedicación y tiempo, como las personas. Pero su torso está más desarrollado.Todos los sentidosCualquiera podría considerar que Cog es una colección de sensores y chips que trata de imitar la dinámica sensorial y motriz del cuerpo humano -dice Brooks, orgulloso de su retoño-. Excepto por las piernas y por una espina dorsal más flexible, un mayor grado de libertad motora en el tronco, la cabeza y los brazos; el resto está ahí. Vista tiene, a través de videocámaras. Oído y tacto están en pleno proyecto. El sistema propioceptivo (relacionado con la conciencia que tiene el robot de sus propias articulaciones) ya está terminado. El sistema vestibular (regula el equilibrio) también está cerca de su último capítulo. Las manos se están creando en este preciso momento. Y una tecnología de vocalización está en proceso.Tal vez cuando Cog y Kismet sean grandes se ocupen de cuidar y entretener -como niñeros- a los hijos de Cynthia y de Rodney y les devuelvan el favor.COLABORO VANESA MOLINUEVO

Descubren la primera pista que relaciona inteligencia y curiosidad

Unos investigadores descubren la primera pista que relaciona inteligencia y curiosidad. El hallazgo podría dar lugar a fármacos que mejoraran el aprendizaje.
17 Sep 2009 NEOFRONTERAS.COM

�Se puede ser inteligente y carecer de curiosidad por lo que a uno le rodea? Los niños más inteligentes suelen ser los más preguntones, así que el sentido común nos dice que la respuesta a la pregunta es no; pero, ¿qué convierte a una persona en inteligente?, ¿una condición previa cuasi-innata que además aumenta la curiosidad o los conocimientos adquiridos por tener una gran curiosidad? Da la impresión que la inteligencia y la necesidad o voluntad por conocer están ligadas.
No sabemos muy bien lo que es la inteligencia, o quizás no la sabemos definir bien. Lo que sí sabemos inmediatamente es si nuestro interlocutor es o no es una persona inteligente. Se han propuesto sistemas para medir la inteligencia, como el famoso CI, aunque siempre ha habido polémica sobre si medimos o no realmente la inteligencia con él o si simplemente medimos la capacidad de superar los test de inteligencia. Y es que la inteligencia es un asunto bastante complejo y espinoso desde la corrección política. Algunos aspectos de ella sí se pueden medir bien, incluso para animales de laboratorio, como la capacidad de orientación espacial, la memoria, etc. Al parecer incluso se puede medir la curiosidad.
Ahora científicos de la Universidad de Toronto y del Hospital Monte Sinaí han descubierto un enlace molecular que liga algunas capacidades cognitivas y la curiosidad. Esto puede que dé lugar en el futuro a fármacos que mejoren el aprendizaje en humanos.
En el artículo publicado el pasado día 10 en la revista Neuron, John Roder y Bechara Saab explican el estudio con el que analizaron la interacción de dos proteínas en una pequeña región del cerebro denominada circunvolución dentada. Esta región forma parte del hipocampo (trozo del cerebro que juega un papel importante en la memoria a largo plazo y en la orientación espacial) y que estaba relativamente inexplorada en el pasado.
En el estudio se aumentó en una vez y media la presencia de la proteína NCS-1 (sensor de calcio neuronal en sus siglas en inglés) en la circunvolución dentada de ratones de laboratorio. NCS-1 es conocida por afectar a la memoria de gusanos en pruebas de laboratorio y de estar relacionada con la esquizofrenia y el desorden bipolar en humanos. Esta modesta sobreexpresión incrementó la habilidad de las neuronas para comunicarse entre sí y proporcionó a los ratones una memoria superior en tareas complejas. También aumentó significativamente el comportamiento exploratorios de los ratones, es decir, incrementó su curiosidad.
Como el aumento del comportamiento exploratorio se dio solamente en un ambiente controlado y seguro, es decir, que los ratones no tenían mayor necesidad exploratoria ni se sentían más amenazados que los ratones sin tratar, Rober y Saab creen que han descubierto una región del cerebro que genera curiosidad y un modelo de cómo la actividad cerebral lleva a la curiosidad.
Los investigadores descubrieron además que tanto la curiosidad como la memoria espacial se vieron disminuidas cuando se administró a los ratones un fármaco que evita que la NCS-1 se una a los receptores tipo II de la dopamina (el blanco típico para los antipsicóticos) en la circunvolución dentada. Este fármaco es supuestamente benigno y fue desarrollado en el hospital Monte Sinaí.
Según Saab ahora que ya se sabe que algunas moléculas y regiones cerebrales que controlan el aprendizaje y la memoria, además controlan la curiosidad. Según él se podría ir al laboratorio y diseñar un fármaco que mejorase las capacidades cognitivas humanas, lo que constituiría un beneficio en el futuro.
De momento se puede usar ya este nuevo hallazgo para investigar si la curiosidad está relacionada con la inteligencia o viceversa.
Desde aquí sólo añadir que los lectores de esta web parecen tener curiosidad por el mundo, así que deben de ser inteligentes.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Los robots podrían liberarse de las limitaciones de la organización mental humana

Es probable que para que el androide desarrolle una inteligencia parecida a la del Hombre necesite egoísmo y ambición
A la hora de construir inteligencias artificiales, el Hombre goza de mucha mayor libertad que la que tuvo la Naturaleza cuando “construyó” a al ser humano. Pueden estar absolutamente liberadas de las restricciones y limitaciones de la organización mental humana. Incluso podrían hasta no tener referencia alguna con lo natural, con lo ya existente. Desafortunadamente, es probable que para que el androide desarrolle una inteligencia parecida a la del Hombre necesite algunas de sus supuestas “debilidades”, como el egoísmo y la ambición. Por Sergio Moriello.


Teniendo en cuenta la corriente clásica y mayoritaria de la actualidad, algunos piensan que la inteligencia artificial de un robot humanoide será algo extraña, ajena, algo que no comparte la experiencia humana. Acaso sea brillante pero no humana, aunque sería deseable que no sea inhumana. Podría estar tan inmersa en el reino del silicio, tan lejos de las preocupaciones originadas en el carbono (por ejemplo, el envejecimiento y el deterioro del organismo), que tal vez surjan problemas de comunicación con ella [Dibbell, 1996]. El robot humanoide clásico no tiene instintos ni necesidades (como respirar o tener sexo) ni esa especie de inteligencia vital que manifiestan los mamíferos superiores. Sin embargo, es un tipo de inteligencia, aunque ciertamente limitada, estrechamente especializada, y con capacidades de creación y adaptabilidad aun muy pobres [Skyvington, 1978, p. 122]. En otras palabras, las máquinas poseen –por ahora– tan sólo una inteligencia específica, confinada y restringida a la ejecución de determinadas tareas (a pesar de ser, en algunos casos, superior a la humana). El problema es el exacerbado antropomorfismo: cuanto menos se asemeja una entidad al Hombre, menos sentido tiene para éste atribuirle una inteligencia como la suya [Minsky, 1986, p. 301]. Arquitectura mental El tipo de arquitectura mental que debería tener un robot humanoide depende de la clase de inteligencia que se desea para él. Si se busca un sistema que sea eficiente, que piense racionalmente, se debería utilizar la lógica (en sus diferentes modalidades) y hacer prevalecer la objetividad frente a la subjetividad (para lo cual, tal vez, no se necesite un cuerpo físico). Si, en cambio, se busca un sistema que actúe de forma parecida a como lo hace un humano, se debería construir con un elevado grado de inteligencia general y un amplio conocimiento del mundo, con sentido común (para lo cual se necesite no sólo un cuerpo físico, sino incluso con forma humana y que esté situado) [Ritchie, 1985, p. 150]. En este último caso, hay que ser consciente de lo que es esencial y lo que es accidental en el Hombre; su inteligencia tiene serias limitaciones y no hay motivos para que las máquinas tengan que compartirlas. No sólo se podrían reproducir sus fortalezas, sino que también se podrían evitar muchas de sus múltiples debilidades. En efecto, el sistema cerebro-mente del homo sapiens evolucionó a lo largo de millones de años con el objetivo de sobrevivir. Sus diferentes módulos se expandieron gradualmente sin disponer de una adecuada planificación previa…, algo que se torna bastante evidente [Crevier, 1996, p. 332/5]. Identidad propia Aquí surge un interrogante que será necesario dilucidar (o, por lo menos, tener en cuenta) al tratar de implementar esta clase de robots. ¿Qué “identidad común” se adoptará como característica normal, estándar, uniforme? Es decir, ¿cuál será el “ser ontológico”, el “ser genérico”, el “ser idealizado”, aquellos aspectos constitutivos que compartirán todos los robots de un mismo tipo? Dicho con otras palabras, ¿cuál será su género (andrógino, hombre, mujer u otro)?, ¿debería ser laico o tener una religión? Y, en este último caso, ¿qué religión (cristiana, judía, musulmana, budista u otra)? ¿Cuál será su cultura (individualista occidental o colectivista oriental)? Y, en cada caso, ¿latina, norteamericana o europea; árabe, china o soviética? ¿Cuál su etnia (blanca, negra, amarilla u otra)? ¿Cuál su ideología (capitalista, socialista, comunista u otra)? En el ser humano, todas estas características son parte integrante de su mente, de sus “modelos mentales”. Y siguiendo, ¿cuál será el código de comportamiento de los robots y cuál su ética? ¿Estarán sometidos a leyes confeccionadas por humanos o darán preferencia a sus propios valores? Como se aprecia, no se trata de un sistema simple sino de una compleja red de interrelaciones. Diseño chapucero La inteligencia humana no fue diseñada con claridad ni bien ordenada, sino que es el resultado de un proceso de sucesivos ensayos a lo largo de millones de años. Se trata de una acumulación progresiva de estructuras y funciones neuronales que se basan sobre las formas vivas que han evolucionado antes que el Hombre. Éste no sufrió una reestructuración completa tal que lo convirtiese en un animal racional bien diseñado. Como bien dice Rupert Riedl, “estamos cercados por las limitaciones de nuestra capacidad cognoscitiva, por los límites de los sentidos, dice Hume; por los del entendimiento, arguye Kant; por los de las capacidades cerebrales, añade Hubert Rohracher, y por las del espíritu, concluye Chomsky” [Riedl, 1983, p. 220], y a las que habría que agregar las limitaciones lingüísticas que restringen la flexibilidad del pensamiento. En efecto, con su estructura lineal de sujeto-predicado, las lenguas indoeuropeas fuerzan a sus hablantes a pensar en términos lineales de causa y efecto, mientras que la realidad profunda está compuesta por relaciones múltiples, paralelas y/o causalidad recursiva (cadenas de causas-efectos que se vuelven sobre sí mismas, que se realimentan). Problemas El sistema cerebro-mente humano no ha cambiado sustancialmente en los últimos 50.000 años, pero seguirá evolucionando lentamente y se volverá más complejo. Está diseñado para operar –de forma más o menos eficiente- durante un tiempo de vida promedio de unos 75 años o poco más; más allá del cual comienza a mostrar síntomas de un deterioro progresivo. También está habituado a actuar en forma de “rebaño” dentro de pequeñas tribus nómades (con poca interacción fuera del grupo y siguiendo de forma inconsciente a los líderes); no en forma autónoma dentro de los grandes conglomerados urbanos de 10 o 20 mil individuos o, más recientemente, dentro de las comunidades virtuales de cientos de millones de personas a través de la web [Johnson, 2003, p. 183]. Por otra parte, el homo sapiens tiene una capacidad limitada de registro –estático y local– de la realidad profunda, por lo que muy frecuentemente no puede percibir el carácter evolutivo y transitorio de grandes sistemas (por ejemplo, sociales, culturales, históricos, astronómicos, etc.) [François, 1977, p. 111]. Sólo es capaz de hacer una prospectiva simplista a corto plazo, percibiendo secuencias simples de causa y efecto (y limitadas en el espacio y en el tiempo), en lugar de una combinación de factores que se influyen mutuamente [O’Connor y McDermott, 1998, p. 20]. Su pensamiento consciente no es muy apto para hacer frente a muchos detalles concretos o a objetivos múltiples y simultáneos, puede verse distorsionado por la parte afectiva (emociones, sentimientos y estados anímicos), está fuertemente influido por la comunidad a la que pertenece y es muy perezoso (evita la reflexión larga y profunda). Limitaciones El ser humano no comprende muy bien cómo se comportan ciertos sistemas complejos (especialmente sus interacciones, demoras, descentralización y fenómenos colectivos) ni tampoco su inter-dependencia con la Naturaleza: no es consciente de que todo organismo que destruye su entorno se acaba autodestruyendo. Se distrae fácilmente y su memoria es limitada, poco confiable, falible y se deteriora con el tiempo... incluso puede generar falsos recuerdos (confunde los hechos reales con los imaginados). Sus decisiones muchas veces son impulsivas y una vez tomadas son difíciles de modificar (incluso si dispone de pruebas de que está equivocado). Es muy egocéntrico, muchas veces desenfrenado y necesita la influencia reguladora de la sociedad para evitar alcanzar extremos desagradables [Marinoff, 2007, p. 90 y 98]. No sabe cómo organizar sus organizaciones sociales a fin de volverlas eficientes, posiblemente como un fiel reflejo de la desorganización que impera dentro de su propia mente. Y, si bien puede ser que esté optimizado para el lenguaje hablado, está muy mal preparado para interpretar los dibujos en perspectiva, la fotografía, la televisión o los gráficos por computadora [Piscitelli, 2002, p. 67]. Quizás sea por todos estos motivos que el Hombre dispone de un repertorio relativamente limitado de patrones fijos de interpretación útil de la realidad profunda y de que algunos (o varios) “instintos” de sentido común –adquiridos durante la evolución (en particular, los referidos a la física, aunque también a la biología y a la psicología)–, si bien todos importantes en el pasado, probablemente estén mal adaptados al mundo moderno y no sean la mejor forma de tratar con la mayoría de la información actual y futura. Restricciones La inteligencia humana presenta varias restricciones intrínsecas en sus tres dimensiones (biológica, psicológica y social). Son límites impuestos por la propia Naturaleza: al igual que un perro no puede ni siquiera imaginar la teoría de la relatividad o un chimpancé no es capaz de meditar aunque sea superficialmente sobre el concepto de átomo, es posible que al Hombre también le está vedada la comprensión de ciertos aspectos de la Realidad (por ejemplo, el infinito, la nada, la eternidad o las dimensiones superiores) [Horgan, 1994]. Aunque su mayor neocorteza le permita concebir modelos dinámicos más abstractos del mundo, realizar predicciones más complejas y/o analogías más profundas, es posible que no pueda comprenderse a sí mismo, de igual modo en que el ojo no puede verse a sí mismo, el cuchillo no puede cortarse a sí mismo y el fuego no puede quemarse a sí mismo. Tal vez algunos conceptos sean demasiado “expansivos” para el lenguaje corriente, desmedidamente “grandes” para la imaginación actual, ocupen un excesivo “espacio mental” o “escapen” a la red conceptual del homo sapiens. Y es que sólo puede aspirar a concebir aquello para lo cual está preparado su cerebro-mente. ¿Es probable que los robots –con un equipamiento funcional diferente del humano– desarrollen los mismos conceptos? [Moriello, 2005, p. 227]. Después de todo, la inteligencia animal está inevitablemente condicionada por la especialización evolutiva, por los estímulos que pueden reconocer y evaluar con facilidad: la inteligencia olfativa de la rata se relaciona con su vida nocturna y la inteligencia auditiva del delfín está ligada con su orientación por medio del sonar [Morgado, 2002, p. 28]. Inteligencia construida A la hora de construir inteligencias artificiales, el Hombre goza de mucha mayor libertad que la que tuvo la Naturaleza cuando “construyó” a éste. Pueden estar absolutamente liberadas de las restricciones y limitaciones de la organización mental humana. Incluso podrían hasta no tener referencia alguna con lo natural, con lo ya existente. ¿Sería capaz el homo sapiens de evitar caer en sus propias fallas: la crueldad, el vicio, la soberbia, la avaricia...? ¿Podría asimismo evitar repetir su historia: la corrupción de las grandes culturas luego de su florecimiento? Desafortunadamente, es probable que para que el androide desarrolle una inteligencia parecida a la del Hombre necesite algunas de sus supuestas “debilidades”, como el egoísmo y la ambición. Estas cualidades también forman parte de su mente [Ritchie, 1985, p. 150]. No hay contradicción en esto; después de todo, y como afirma un antiguo proverbio budista, “aunque parecen ser opuestas, ambas alas son necesarias para el vuelo de un pájaro” [Moriello, 2005, p. 228]. Ventajas La inteligencia inorgánica supera a la humana en muchos campos: la rápida ejecución de complejos cálculos matemáticos; la enorme velocidad de procesamiento y de transferencia de información; la habilidad para considerar instantáneamente muchas posibilidades diferentes; la capacidad para ocuparse de numerosas cosas al mismo tiempo y para considerar los problemas desde una perspectiva completa (no fragmentaria); la habilidad para “formar imágenes” y trabajar en espacios matemáticos multidimensionales; la destreza para manejar geometrías extrañas y conceptos alejados de la experiencia sensorial directa y habitual (como lo muy grande, lo muy pequeño, lo muy rápido, lo muy lento, o lo muy complejo); la abrumadora capacidad para absorber datos de Internet (textos, imágenes, tablas, bases de datos, videos, música, etc.), el enorme poder inferencial; el almacenamiento de grandes cantidades de información y su recuerdo indefinido sin olvido posible (no se degrada con el tiempo); la ausencia de la interferencia distorsionadora de las emociones sobre el pensamiento y la memoria; la capacidad para comunicarse a enormes velocidades (con gran cantidad de sus iguales, intercambiando y difundiendo –de forma instantánea– todos sus conocimientos, experiencias y pensamientos); y la competencia para aplicar eficazmente los principios de la lógica, de las probabilidades, de la estadística y de la relatividad [Moriello, 2005, p. 228]. Desventajas Por su parte, la inteligencia humana es muy superior a la inorgánica en muchos campos: el reconocimiento de patrones y configuraciones (y la distinción entre similitudes y diferencias); la elaboración de estrategias complejas; la creatividad, la imaginación, la inventiva, la espontaneidad, la improvisación y la intuición; la capacidad de trabajar con datos insuficientes, ambiguos y/o imprecisos; la identificación del contexto; el manejo de situaciones aproximativas, difusas o inciertas; la habilidad para enfrentarse a lo improvisto e inesperado; la interpretación de señales contradictorias y hasta caóticas; la capacidad para abstraer y generalizar; y la habilidad para extraer conclusiones acertadas y rápidas a partir de grandes cantidades de datos. También sobresalen en las habilidades homeostáticas (auto-reparación y auto-recuperación), adaptativas (flexibilidad para adecuarse al entorno), mecánicas (locomoción, navegación, control manual y coordinación sensomotora) y colectivas (entendimiento por empatía, interacción social y pensamiento grupal, comunitario y social) [Moriello, 2005, p. 228].

domingo, 20 de septiembre de 2009

Logran aumentar la inteligencia de los ratones mediante manipulación genética

Los científicos creen que hacerlo con humanos es un objetivo alcanzable
PABLO JAUREGUI
Especial para EL MUNDO
En el siglo XXI, la ingeniería genética quizá se utilizará para aumentar la inteligencia de la especie humana. De momento, un equipo de científicos estadounidenses ya ha demostrado que esto se puede conseguir con animales de laboratorio.
En un experimento espectacular, el investigador Joe Tsien, de la Universidad de Princeton, y sus colaboradores han incrementado la memoria y la capacidad de aprendizaje de unos ratones tras manipular un gen vinculado al funcionamiento del cerebro. Este trabajo, que se publica hoy en la revista Nature, sin duda va a dar un gran impulso a la búsqueda científica de técnicas para mejorar las facultades cognitivas del ser humano.
En los últimos años, los imparables avances en el campo de la genética han generado muchas especulaciones sobre un mundo futuro en el que quizá exista la posibilidad de potenciar la inteligencia de las personas con este tipo de técnicas. Según los autores del experimento, esta idea ya no debe considerarse una fantasía de ciencia ficción, sino un objetivo alcanzable: «Nuestros resultados sugieren que el aumento genético de capacidades cognitivas y mentales como la inteligencia y la memoria es factible en mamíferos», dicen.
Receptores cerebrales
En la primera fase del experimento, Tsien y sus colegas manipularon los genes de varios ratones para intentar incrementar su potencial cognitivo. La idea de los científicos fue aumentar artificialmente la producción de unos receptores cerebrales que facilitan la transmisión de mensajes entre las neuronas. En concreto, la técnica incrementó la activación de los llamados receptores NMDA, y de esta manera se fortalecieron las conexiones sinápticas en el cerebro.
Basándose en una vieja teoría sobre el aprendizaje que propuso el investigador Charles Hebb en 1949, la hipótesis de los investigadores era que esta manipulación genética aumentaría las habilidades cognitivas de los animales. Todos los ratones transgénicos se desarrollaron de una forma normal, y en general, su comportamiento era idéntico al de cualquier otro roedor. Sin embargo, al realizar varias pruebas de memoria y aprendizaje, estos ratones exhibieron habilidades muy superiores a otros ejemplares de su misma especie.
Los animales manipulados, por ejemplo, mostraron una mayor capacidad para reconocer objetos y acordarse de ellos. En una prueba inicial, los investigadores colocaron dos objetos, una esfera y un cubo, en la jaula de los ratones transgénicos, y en el de otros roedores normales. Durante este periodo de aprendizaje, todos los animales mostraron el mismo interés por ambos objetos. Sin embargo, al día siguiente, si se introducía otro elemento diferente, como por ejemplo una estrella, los ratones transgénicos mostraban mucha más curiosidad por esta novedad.
Según los científicos, esto quiere decir que los animales manipulados sabían identificar con mucha más facilidad la presencia de un objeto nuevo, y distinguirlo de otros que ya habían explorado anteriormente.
Además, los investigadores también comprobaron que los ratones transgénicos tenían una mayor facilidad para retener memorias emocionales. En una sesión inicial de aprendizaje, Tsien y sus colegas enseñaron a estos animales y a otros roedores normales a identificar el sonido de una campana con un pequeño shock eléctrico que les producía un calambre en las patas.
Sin embargo, conforme pasaba el tiempo, los ratones normales se olvidaban con mucha más facilidad de la asociación entre la campana y el shock. Cuando había pasado una hora, un día, o 10 días, los animales transgénicos demostraron con sus reacciones que no habían olvidado esta lección: en cuanto oían la campana, se quedaban paralizados de miedo, al anticipar el dolor del calambre. Sin embargo, los ratones normales eran mucho más torpes, y en poco tiempo se olvidaban de esta relación.
Finalmente, en una tercera prueba, los investigadores sumergieron a los ratones manipulados y a los animales normales en un laberinto acuático. Para salir de él, los roedores tenían que encontrar una plataforma que les permitía escapar. Una vez más, los ratones transgénicos demostraron que eran unos auténticos genios comparados con los miembros normales de su especie.
En general, la superioridad cerebral de los animales manipulados casi siempre les permitía orientarse mejor y encontrar la salida del laberinto con mucha mayor facilidad. Por lo tanto, tres pruebas diferentes de memoria y aprendizaje demostraron claramente un incremento en las capacidades cognitivas de los ratones transgénicos.
Un primer paso
Jamás se había logrado una prueba científica tan clara que demostrase la posibilidad de incrementar las facultades cognitivas del cerebro mediante técnicas de ingeniería genética.
Para los autores del experimento, se trata de «una estrategia prometedora para la creación de mamíferos genéticamente modificados con una inteligencia y una memoria superiores».
Los investigadores señalan que el descubrimiento de un mecanismo cerebral que se puede manipular para incrementar la memoria podría representar una diana terapéutica ideal para luchar contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o los trastornos que dificultan el aprendizaje.
Como los resultados del estudio sólo se han observado con animales de laboratorio, estas aplicaciones sólo pueden considerarse esperanzas para un futuro lejano.

La Complejidad

Se puede pensar que mantener la vida corresponde con una lucha constante de un ejército de diablillos de Maxwell enfrentándose con las leyes de la física para conservar las condiciones altamente improbables que permiten su existencia.
Dadas estas dificultades, se ve uno tentado a atribuir carácter accidental a los organismos vivientes y a imaginar el origen de la vida como consecuencia de algún acontecimiento altamente improbable, tal como la formación "espontánea" del DNA.
Sin embargo, para nosotros, la Complejidad es una propiedad intrínseca del Universo y los procesos vitales, lejos de funcionar al margen de la naturaleza, siguen las leyes de la física adaptadas a interacciones no lineales específicas y a condiciones que distan mucho del equilibrio.
Hemos empezado a darnos cuenta que cuando la materia se extiende tanto en el espacio como en el tiempo, tiende siempre a producir niveles sofisticados de Complejidad en organización. Y continuará haciendo esto a menos que nosotros elijamos, ya sea por ignorancia o terquedad a través de nuestra ambición o estupidez, terminar este proceso, cuando menos en nuestro planeta. Bernard Towers
La Complejidad representa una frontera abierta para los físicos, una frontera que no tiene barreras prácticas en términos de gastos de investigación o de credibilidad o si acaso las tiene, serían aquellas de tipo intelectual. Esta frontera de la Complejidad es por mucho la de mayor crecimiento en la Física de hoy [ Nota 2 ].
La Teoría de la Complejidad es relativamente reciente en diversos campos de estudio, como el de la vida, del Universo, del cerebro y la mente, hasta disciplinas como la economía, la arquitectura, la ecología etc. La definición de este término presenta los problemas graves de todos los conceptos que tienen un uso común en el lenguaje diario, coloquial, cuando de pronto se les utiliza para denotar algo preciso en un lenguaje más científico. Aunque, una vez que se ha decidido la semántica del concepto, ésta debe ser consistente y el autor debe responsabilizarse por la misma. No obstante que el siempre presente contexto matiza el significado, el autor no puede eludir su responsabilidad y culpar enteramente al contexto.
Para diferentes fuentes:
La Complejidad es parte de la experiencia diaria que se encuentra en diferentes contextos en todas las manifestaciones de la vida. La Complejidad es la que produce un mundo inestable y fluctuante, responsable en última instancia de la increíble variedad y riqueza de formas y estructuras alrededor nuestro. Esta concepción se opone a la idea tradicional de un mundo físico simbolizado por la noción de un sistema planetario periódico y estable de la física tradicional. La Complejidad de un sistema depende del número de elementos que interactúan entre sí [ Nota 3 ]. Aunque para nosotros, las interacciones que se dan entre los elementos de un sistema dependen no sólo de su cantidad sino también de su calidad. Es decir, un elemento dado de un sistema puede o no tener relación con todos los otros elementos del sistema con diferentes grados de calidad.
La Complejidad es el aumento de orden en los sistemas biológicos [ Nota 4 ]. Es evidente que la organización de los sistemas biológicos no es consecuencia de una evolución hacia el desorden molecular. El orden biológico es arquitectónico, funcional y cognitivo, además, en el nivel celular y supracelular, se manifiesta por una serie de estructuras y funciones acopladas de creciente Complejidad y carácter jerárquico.
La Complejidad es la interacción de muchas partes de un sistema que da origen a conductas y propiedades, no encontradas en los elementos individuales del sistema [ Nota 5 ].
La Complejidad es una medida de Información necesaria para describir la función y estructura de un sistema. O una medida de la tasa de energía que fluye a través de un sistema de determinada masa. Es un estado intrincado, variado, que involucra una calidad que tiene muchas interacciones y diferentes componentes, como en la interconexión de partes de una estructura [ Nota 6 ]. Este autor pone mucho énfasis en la Complejidad estructural o morfológica, tanto de una anatomía externa como interna y menos énfasis en una Complejidad funcional o de comportamiento.
La Complejidad es el estudio del comportamiento de aquellas unidades de colecciones macroscópicas que están dotadas con el potencial de evolucionar en el tiempo. Es la ciencia que intenta encontrar el orden dentro de un Universo en apariencia caótico [ Nota 7 ]. Consideramos que ese potencial es el que permite a sistemas que evolucionan admitir la Información de nuevas leyes de manera que absorbiendo energía (como tal o como masa) se auto organizan para tener un comportamiento acorde con la Información de un mayor número de leyes. Nótese que esta definición excluye las unidades microscópicas. El neutrón es un buen ejemplo de lo que es un sistema complejo microscópico, más si se le estudia de acuerdo con la cromodinámica cuántica.
Para nosotros, la Complejidad (con mayúscula para denotar su singularidad) es una propiedad intrínseca de sistemas del universo que evolucionan al adquirir un mayor y más diversificado número de elementos que interactúan entre ellos. Sin embargo, esta definición escueta no satisface la complejidad de la Complejidad por lo que se requiere extender esta definición con las siguientes propiedades:
La Complejidad se da en los sistemas. Un elemento aislado no puede aumentar su Complejidad porque no interactúa con los otros elementos endógenos y exógenos de los sistemas. En el momento en que dos elementos interactúan surge un sistema.
La Complejidad es un proceso que sigue la misma ecuación no lineal de la evolución y que ocurre con base en crisis sucesivas.
La Complejidad es un índice del Conocimiento, acervo de leyes que rigen el sistema. Estos dos conceptos están tan íntimamente relacionados que se puede formular una ley de la Complejidad: En todo sistema, la Complejidad de su estructura es directamente proporcional a la Información de las leyes que rigen su funcionamiento. Como corolario: A mayor Información aceptada por un sistema, mayor grado de libertad entre los elementos o subsistemas de dicho sistema.
La Complejidad no tiene opuesto; "sencillo" no es antónimo de "complejo", sino complementario de éste. La Complejidad es un continuo que se inicia con el nacimiento del universo en un estado de mínima Complejidad y evoluciona hacia una mayor Complejidad en un proceso dinámico no lineal, es una medida de la energía potencial de la cual se derivan todas las leyes que emergen durante este proceso.
De acuerdo con esta definición, un virus es más complejo que un meteorito, porque la Complejidad, como ya se dijo, estriba no sólo en el acumulamiento de un gran número de elementos, sino también en la diversidad y calidad de sus interacciones. Así, al comparar el virus y el meteorito, la calidad de meteorito es invariable, sin que importe la cantidad de materia que se le extrajese en un amplio rango, en tanto que el virus dejaría de serlo al extraer un mínimo porcentaje de su materia.