Los científicos creen que hacerlo con humanos es un objetivo alcanzable
PABLO JAUREGUI
Especial para EL MUNDO
En el siglo XXI, la ingeniería genética quizá se utilizará para aumentar la inteligencia de la especie humana. De momento, un equipo de científicos estadounidenses ya ha demostrado que esto se puede conseguir con animales de laboratorio.
En un experimento espectacular, el investigador Joe Tsien, de la Universidad de Princeton, y sus colaboradores han incrementado la memoria y la capacidad de aprendizaje de unos ratones tras manipular un gen vinculado al funcionamiento del cerebro. Este trabajo, que se publica hoy en la revista Nature, sin duda va a dar un gran impulso a la búsqueda científica de técnicas para mejorar las facultades cognitivas del ser humano.
En los últimos años, los imparables avances en el campo de la genética han generado muchas especulaciones sobre un mundo futuro en el que quizá exista la posibilidad de potenciar la inteligencia de las personas con este tipo de técnicas. Según los autores del experimento, esta idea ya no debe considerarse una fantasía de ciencia ficción, sino un objetivo alcanzable: «Nuestros resultados sugieren que el aumento genético de capacidades cognitivas y mentales como la inteligencia y la memoria es factible en mamíferos», dicen.
Receptores cerebrales
En la primera fase del experimento, Tsien y sus colegas manipularon los genes de varios ratones para intentar incrementar su potencial cognitivo. La idea de los científicos fue aumentar artificialmente la producción de unos receptores cerebrales que facilitan la transmisión de mensajes entre las neuronas. En concreto, la técnica incrementó la activación de los llamados receptores NMDA, y de esta manera se fortalecieron las conexiones sinápticas en el cerebro.
Basándose en una vieja teoría sobre el aprendizaje que propuso el investigador Charles Hebb en 1949, la hipótesis de los investigadores era que esta manipulación genética aumentaría las habilidades cognitivas de los animales. Todos los ratones transgénicos se desarrollaron de una forma normal, y en general, su comportamiento era idéntico al de cualquier otro roedor. Sin embargo, al realizar varias pruebas de memoria y aprendizaje, estos ratones exhibieron habilidades muy superiores a otros ejemplares de su misma especie.
Los animales manipulados, por ejemplo, mostraron una mayor capacidad para reconocer objetos y acordarse de ellos. En una prueba inicial, los investigadores colocaron dos objetos, una esfera y un cubo, en la jaula de los ratones transgénicos, y en el de otros roedores normales. Durante este periodo de aprendizaje, todos los animales mostraron el mismo interés por ambos objetos. Sin embargo, al día siguiente, si se introducía otro elemento diferente, como por ejemplo una estrella, los ratones transgénicos mostraban mucha más curiosidad por esta novedad.
Según los científicos, esto quiere decir que los animales manipulados sabían identificar con mucha más facilidad la presencia de un objeto nuevo, y distinguirlo de otros que ya habían explorado anteriormente.
Además, los investigadores también comprobaron que los ratones transgénicos tenían una mayor facilidad para retener memorias emocionales. En una sesión inicial de aprendizaje, Tsien y sus colegas enseñaron a estos animales y a otros roedores normales a identificar el sonido de una campana con un pequeño shock eléctrico que les producía un calambre en las patas.
Sin embargo, conforme pasaba el tiempo, los ratones normales se olvidaban con mucha más facilidad de la asociación entre la campana y el shock. Cuando había pasado una hora, un día, o 10 días, los animales transgénicos demostraron con sus reacciones que no habían olvidado esta lección: en cuanto oían la campana, se quedaban paralizados de miedo, al anticipar el dolor del calambre. Sin embargo, los ratones normales eran mucho más torpes, y en poco tiempo se olvidaban de esta relación.
Finalmente, en una tercera prueba, los investigadores sumergieron a los ratones manipulados y a los animales normales en un laberinto acuático. Para salir de él, los roedores tenían que encontrar una plataforma que les permitía escapar. Una vez más, los ratones transgénicos demostraron que eran unos auténticos genios comparados con los miembros normales de su especie.
En general, la superioridad cerebral de los animales manipulados casi siempre les permitía orientarse mejor y encontrar la salida del laberinto con mucha mayor facilidad. Por lo tanto, tres pruebas diferentes de memoria y aprendizaje demostraron claramente un incremento en las capacidades cognitivas de los ratones transgénicos.
Un primer paso
Jamás se había logrado una prueba científica tan clara que demostrase la posibilidad de incrementar las facultades cognitivas del cerebro mediante técnicas de ingeniería genética.
Para los autores del experimento, se trata de «una estrategia prometedora para la creación de mamíferos genéticamente modificados con una inteligencia y una memoria superiores».
Los investigadores señalan que el descubrimiento de un mecanismo cerebral que se puede manipular para incrementar la memoria podría representar una diana terapéutica ideal para luchar contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o los trastornos que dificultan el aprendizaje.
Como los resultados del estudio sólo se han observado con animales de laboratorio, estas aplicaciones sólo pueden considerarse esperanzas para un futuro lejano.
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domingo, 20 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
Inteligencia Maquiavélica en Niños
Introducción
A decir de Byrne y Whiten (1988), la inteligencia maquiavélica se refiere a las estrategias sociales complejas por las cuales un individuo busca maximizar su éxito reproductivo directo o indirecto, recurriendo para ello al uso convenenciero de comportamientos agonistas o cooperativos, según lo exija la situación. La hipótesis de la inteligencia maquiavélica no debe confundirse con el "maquiavelismo" de la psicología social. Dicho maquiavelismo es un rasgo de la personalidad definido como una estrategia de comportamiento social que implica manipular a otros en beneficio propio,frecuentemente en contra del interés del otro", que se contrapone a las actitudes altruistas o cooperativas (Wilson, Near & Miller, 1996).
Es sustentable la hipótesis de que los humanos podrían tener Inteligencia Maquiavélica, y es precisamente uno de los aportes que se empiezan a integrar y a trabajar en el libro Inteligencia Maquiavélica II: Extensiones y Evaluaciones, editado por Andrew Whiten & Richard Byrne, al parecer este tipo de inteligencia se presenta de manera más compleja en el ser humano pero, ¿ en que etapas del desarrollo se empieza a dar la génesis de la Inteligencia Maquiavélica? ¿Cuáles son los factores anbientales más relacionados con la Inteligencia Maquiavélica?, estas son algunas de las preguntas que se plantea esta investigación.
Si un niño posee altos niveles de Inteligencia Maquiavélica probablemente tendrá considerables ventajas con respecto a un niño que tiene una excelente habilidad matemática pero deficiente Inteligencia Maquiavélica. En la infancia los niños necesitan fortalecer las relaciones con los grupos de pares, con los adultos, necesitan aprender estrategias para ser aceptados en un grupo determinado, necesitan modificar e intervenir los aspectos de las relaciones sociales que podrían ser nocivos, necesitan aprender a protegerse e imponerse antes las demandas de un grupo, necesitan conocer y formas nuevas reglas etc... en fin, este es un periodo crítico importante para desarrollar todas estas habilidades. Cuando un niño tiene muchas deficiencias en algunas de estas habilidades tiende a aislarse e incluso deprimirse, aislarse resulta una estrategia de escape para disminuir un ambiente aversivo, lo que aumenta la vulnerabilidad para desarrollar trastornos como la depresión, ansiedad o estrés; si estas carencias se llegaran a detectar temprano sería posible empezar a modificarlas y posiblemente se podrían prevenir trastornos como los mencionados anteriormente.
Esto hace importante conocer la génesis y desarrollo de la Inteligencia Maquiavélica, por lo cual es necesario medirla y conceptualizarla, para tales propositos se propone definirla en al menos estos factores:· Hacer alianzas y destruir o promover la destrucción de alianzas.· Hacer promesas y romper promesas· Hacer reglas y romper reglas· Culpar y perdonar· Mal encaminar y orientar· Mentir y decir la verdad· Cooperar y hacer sabotaje· Afiliación y traición.
Estos factores se presentan en polaridades; una característica fundamental de este constructo es mantener y establecer al individuo dentro de algún grupo; si un sujeto tuviera únicamente conductas como traición, sabotaje, destrucción de alianzas, romper promesas, romper reglas y culpar, rápidamente sería detectado y probablemente expulsado por el grupo, razón por la cual son necesarias las otras conductas, ya que mantienen el equilibrio de las relaciones sociales del grupo, necesitandosé un repertorio con los dos tipos de conductas.
- Whiten A. & Byrne R. W. (1997). Maquivellian Intelligence II: Extensions and evaluations. Cambridge University Press.
A decir de Byrne y Whiten (1988), la inteligencia maquiavélica se refiere a las estrategias sociales complejas por las cuales un individuo busca maximizar su éxito reproductivo directo o indirecto, recurriendo para ello al uso convenenciero de comportamientos agonistas o cooperativos, según lo exija la situación. La hipótesis de la inteligencia maquiavélica no debe confundirse con el "maquiavelismo" de la psicología social. Dicho maquiavelismo es un rasgo de la personalidad definido como una estrategia de comportamiento social que implica manipular a otros en beneficio propio,frecuentemente en contra del interés del otro", que se contrapone a las actitudes altruistas o cooperativas (Wilson, Near & Miller, 1996).
Es sustentable la hipótesis de que los humanos podrían tener Inteligencia Maquiavélica, y es precisamente uno de los aportes que se empiezan a integrar y a trabajar en el libro Inteligencia Maquiavélica II: Extensiones y Evaluaciones, editado por Andrew Whiten & Richard Byrne, al parecer este tipo de inteligencia se presenta de manera más compleja en el ser humano pero, ¿ en que etapas del desarrollo se empieza a dar la génesis de la Inteligencia Maquiavélica? ¿Cuáles son los factores anbientales más relacionados con la Inteligencia Maquiavélica?, estas son algunas de las preguntas que se plantea esta investigación.
Si un niño posee altos niveles de Inteligencia Maquiavélica probablemente tendrá considerables ventajas con respecto a un niño que tiene una excelente habilidad matemática pero deficiente Inteligencia Maquiavélica. En la infancia los niños necesitan fortalecer las relaciones con los grupos de pares, con los adultos, necesitan aprender estrategias para ser aceptados en un grupo determinado, necesitan modificar e intervenir los aspectos de las relaciones sociales que podrían ser nocivos, necesitan aprender a protegerse e imponerse antes las demandas de un grupo, necesitan conocer y formas nuevas reglas etc... en fin, este es un periodo crítico importante para desarrollar todas estas habilidades. Cuando un niño tiene muchas deficiencias en algunas de estas habilidades tiende a aislarse e incluso deprimirse, aislarse resulta una estrategia de escape para disminuir un ambiente aversivo, lo que aumenta la vulnerabilidad para desarrollar trastornos como la depresión, ansiedad o estrés; si estas carencias se llegaran a detectar temprano sería posible empezar a modificarlas y posiblemente se podrían prevenir trastornos como los mencionados anteriormente.
Esto hace importante conocer la génesis y desarrollo de la Inteligencia Maquiavélica, por lo cual es necesario medirla y conceptualizarla, para tales propositos se propone definirla en al menos estos factores:· Hacer alianzas y destruir o promover la destrucción de alianzas.· Hacer promesas y romper promesas· Hacer reglas y romper reglas· Culpar y perdonar· Mal encaminar y orientar· Mentir y decir la verdad· Cooperar y hacer sabotaje· Afiliación y traición.
Estos factores se presentan en polaridades; una característica fundamental de este constructo es mantener y establecer al individuo dentro de algún grupo; si un sujeto tuviera únicamente conductas como traición, sabotaje, destrucción de alianzas, romper promesas, romper reglas y culpar, rápidamente sería detectado y probablemente expulsado por el grupo, razón por la cual son necesarias las otras conductas, ya que mantienen el equilibrio de las relaciones sociales del grupo, necesitandosé un repertorio con los dos tipos de conductas.
- Whiten A. & Byrne R. W. (1997). Maquivellian Intelligence II: Extensions and evaluations. Cambridge University Press.
martes, 8 de septiembre de 2009
"Los cerebros de hombre y mujer consiguen el mismo resultado"
Los cerebros de hombre y mujer consiguen el mismo resultado"
Entrevista a Richard Haier, profesor emérito de la Universidad de California. Afirma que el cerebro de los hombres es más grande, pero el de la mujer cuenta con más conexiones entre los hemisferios
22 de octubre de 2008 Público
Haier, durante la entrevista en Madrid. Guillermo Sanz.
El psicólogo estadounidense Richard Haier visitó ayer Madrid, invitado por Fundación La Caixa, para mostrar los últimos avances en el estudio de la inteligencia humana a través de la imagen neuronal. Investigador asociado en el Mind Research Network de Alburquerque (EEUU) y profesor emérito de la Universidad de California, el experto expuso las diferencias entre los cerebros masculino y femenino.
¿Son iguales los cerebros de hombres y mujeres?Después de años de estudio, podemos afirmar que hay algunas diferencias entre ellos: por ejemplo, es mayor el de los hombres, pero en el de la mujer existen más conexiones entre los hemisferios izquierdo y derecho. Estamos tratando de delimitar las diferencias físicas, aunque cabe aclarar que no tienen un reflejo sobre el cociente intelectual.
¿Estas diferencias provocan distintas actitudes emocionales?No buscamos saber si el cerebro femenino funciona de un modo más emocional, sino encontrar, para un mismo cociente intelectual, qué es lo que los diferencia. Nuestra investigación busca entender cuáles son las características que determinan la inteligencia humana, y hemos hallado que los cerebros de hombres y mujeres funcionan de formas diferentes.
¿Y cuáles son las diferencias que ya se conocen?Estudiamos la estructura del cerebro a través de resonancias magnéticas, lo que nos permitió relacionar el cociente intelectual con las cantidades de masa gris y blanca. Siempre se ha dicho que un cerebro mayor tiene mayor cantidad de masa gris y, por tanto, un coeficiente intelectual más elevado, pero estudiar el tamaño específico de cada área gris de un cerebro nos ayuda a entenderlo mejor. La inteligencia no está concentrada solo en nuestra parte frontal, como se creía, sino que se distribuye por varias zonas; y estas zonas son distintas en hombre y mujeres.
¿Qué implica este hallazgo?La observación de estas diferencias nos ha mostrado que ambos cerebros usan caminos diferentes para llegar a un mismo punto, a un cociente intelectual idéntico. En las mujeres el lóbulo frontal es el más importante en la inteligencia, mientras que en los hombres el lóbulo parietal es más relevante que el frontal.
¿Estas diferencias influyen en la toma de decisiones?Cualquier conexión cerebral tiene importancia en la vida del individuo, pero nuestros estudios están centrados en la inteligencia. Partíamos de una afirmación científica que aseguraba que todos los cerebros funcionaban igual, y ahora ya sabemos que no es cierto: hay distintas maneras de llegar al mismo punto, seguramente porque la evolución ha hecho el cerebro más flexible. Conocer estos diferentes caminos será importante para la rehabilitación de pacientes con lesiones cerebrales o daños por impactos frontales y de ancianos cuyo deterioro podamos frenar con una reestructuración del cerebro.
Queda claro, por tanto, que la diferencia fisiológica no tiene un reflejo intelectual y que hombres y mujeres cuentan con un mismo cociente intelectual.Es muy importante que no dejemos que la certeza de la diferencia pueda ser malinterpretada, los cerebros del hombre y la mujer trabajan de formas diferentes para conseguir un mismo resultado. Las características morfológicas son diferentes, pero las habilidades son las mismas. No hay controversia posible: en la mayoría de las habilidades intelectuales, hombres y mujeres son iguales; y hay otras en las que uno de los sexos es superior al otro, y viceversa. No hay base científica para soportar afirmaciones extremas como que los hombres en general son buenos en matemáticas o que hay mayor número de varones con retraso mental.
Usted se manifestó públicamente a propósito del libro ‘The Bell Curve’. ¿Qué ocurrió?Mi aportación no fue un apoyo al libro, sino un intento de explicar qué habíamos descubierto sobre la inteligencia hasta 1994. The Bell Curve es un libro muy interesante, que solo fue polémico en el capítulo que hablaba de las diferencias físicas entre las razas. Las características fisiológicas cambian mucho de unos a otros, pero yo no tengo datos científicos para dar una explicación de por qué es así o cuáles son sus consecuencias. Quizás la neuroimagen nos permita obtener conclusiones.
¿Qué avance supone la incorporación de esta técnica?Gracias a ella podemos medir la actividad cerebral en cada milésima de segundo, y en el futuro podrá servirnos, por ejemplo, para mejorar el proceso educativo.
Entrevista a Richard Haier, profesor emérito de la Universidad de California. Afirma que el cerebro de los hombres es más grande, pero el de la mujer cuenta con más conexiones entre los hemisferios
22 de octubre de 2008 Público
Haier, durante la entrevista en Madrid. Guillermo Sanz.
El psicólogo estadounidense Richard Haier visitó ayer Madrid, invitado por Fundación La Caixa, para mostrar los últimos avances en el estudio de la inteligencia humana a través de la imagen neuronal. Investigador asociado en el Mind Research Network de Alburquerque (EEUU) y profesor emérito de la Universidad de California, el experto expuso las diferencias entre los cerebros masculino y femenino.
¿Son iguales los cerebros de hombres y mujeres?Después de años de estudio, podemos afirmar que hay algunas diferencias entre ellos: por ejemplo, es mayor el de los hombres, pero en el de la mujer existen más conexiones entre los hemisferios izquierdo y derecho. Estamos tratando de delimitar las diferencias físicas, aunque cabe aclarar que no tienen un reflejo sobre el cociente intelectual.
¿Estas diferencias provocan distintas actitudes emocionales?No buscamos saber si el cerebro femenino funciona de un modo más emocional, sino encontrar, para un mismo cociente intelectual, qué es lo que los diferencia. Nuestra investigación busca entender cuáles son las características que determinan la inteligencia humana, y hemos hallado que los cerebros de hombres y mujeres funcionan de formas diferentes.
¿Y cuáles son las diferencias que ya se conocen?Estudiamos la estructura del cerebro a través de resonancias magnéticas, lo que nos permitió relacionar el cociente intelectual con las cantidades de masa gris y blanca. Siempre se ha dicho que un cerebro mayor tiene mayor cantidad de masa gris y, por tanto, un coeficiente intelectual más elevado, pero estudiar el tamaño específico de cada área gris de un cerebro nos ayuda a entenderlo mejor. La inteligencia no está concentrada solo en nuestra parte frontal, como se creía, sino que se distribuye por varias zonas; y estas zonas son distintas en hombre y mujeres.
¿Qué implica este hallazgo?La observación de estas diferencias nos ha mostrado que ambos cerebros usan caminos diferentes para llegar a un mismo punto, a un cociente intelectual idéntico. En las mujeres el lóbulo frontal es el más importante en la inteligencia, mientras que en los hombres el lóbulo parietal es más relevante que el frontal.
¿Estas diferencias influyen en la toma de decisiones?Cualquier conexión cerebral tiene importancia en la vida del individuo, pero nuestros estudios están centrados en la inteligencia. Partíamos de una afirmación científica que aseguraba que todos los cerebros funcionaban igual, y ahora ya sabemos que no es cierto: hay distintas maneras de llegar al mismo punto, seguramente porque la evolución ha hecho el cerebro más flexible. Conocer estos diferentes caminos será importante para la rehabilitación de pacientes con lesiones cerebrales o daños por impactos frontales y de ancianos cuyo deterioro podamos frenar con una reestructuración del cerebro.
Queda claro, por tanto, que la diferencia fisiológica no tiene un reflejo intelectual y que hombres y mujeres cuentan con un mismo cociente intelectual.Es muy importante que no dejemos que la certeza de la diferencia pueda ser malinterpretada, los cerebros del hombre y la mujer trabajan de formas diferentes para conseguir un mismo resultado. Las características morfológicas son diferentes, pero las habilidades son las mismas. No hay controversia posible: en la mayoría de las habilidades intelectuales, hombres y mujeres son iguales; y hay otras en las que uno de los sexos es superior al otro, y viceversa. No hay base científica para soportar afirmaciones extremas como que los hombres en general son buenos en matemáticas o que hay mayor número de varones con retraso mental.
Usted se manifestó públicamente a propósito del libro ‘The Bell Curve’. ¿Qué ocurrió?Mi aportación no fue un apoyo al libro, sino un intento de explicar qué habíamos descubierto sobre la inteligencia hasta 1994. The Bell Curve es un libro muy interesante, que solo fue polémico en el capítulo que hablaba de las diferencias físicas entre las razas. Las características fisiológicas cambian mucho de unos a otros, pero yo no tengo datos científicos para dar una explicación de por qué es así o cuáles son sus consecuencias. Quizás la neuroimagen nos permita obtener conclusiones.
¿Qué avance supone la incorporación de esta técnica?Gracias a ella podemos medir la actividad cerebral en cada milésima de segundo, y en el futuro podrá servirnos, por ejemplo, para mejorar el proceso educativo.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Como desarrollar la inteligencia de tus hijos
Hasta los seis años, tu hijo dispone de un potencial que no volverá a tener en toda su vida. Y está demostrado que una estimulación adecuada y sistemática, sobre todo durante los tres primeros años, contribuye a desarrollar sus enormes capacidades. Por eso se recomienda que el niño crezca rodeado de estímulos sensoriales y psicomotrices. Es lo que se conoce como "aprendizaje temprano".
La primera idea importante que los padres de un recién nacido debemos tener es que todo niño llega al mundo con una enorme capacidad para aprender. Tanto es así que a los 6 años, siguiendo el perfil de desarrollo de Doman-Delacato, un niño ya ha aprendido:
A entender el lenguaje oral
A leer el lenguaje escrito
A reconocer un objeto mediante el tacto
A caminar erguido en patrón cruzado
A hablar un lenguaje abstracto, simbólico y convencional
A escribir este lenguaje
Estas seis funciones, se caracterizan, en primer lugar, porque son exclusivas de la corteza cerebral humana y ningún otro ser de la tierra las posee. En segundo lugar, porque son el fundamento y la base de todos los aprendizajes posteriores.
Cuanto más asumidas y automatizadas estén estas funciones cuando nuestro hijo comience la escuela (primaria), más posibilidades de éxito tendrá
Igualmente es fundamental comprender que ninguna de estas funciones básicas las puede ejercer un recién nacido porque, como seres humanos, heredamos enormes potencialidades para desarrollar a lo largo de nuestra vida, pero muy pocas realidades. La explicación radica en que el niño ya nace con el número de neuronas del que dispondrá toda la vida. Pero una neurona, por sí sola, sirve para muy poco. De hecho, mueren miles de ellas diariamente y no pasa nada. Lo verdaderamente poderoso son los circuitos neuronales que se van formando mediante la estimulación que el cerebro recibe a través de los sentidos y del movimiento. El conjunto de circuitos constituyen una poderosa red que, junto a la mielina que recubre las dendritas y los axones para que la información viaje por las vías nerviosas con rapidez, hace que el cerebro pase de pesar 340 gramos en el recién nacido a 970 a los 12 meses, 1250 a los 6 años. Es decir, se multiplica su peso casi por cuatro.
Todo esto nos conduce a lo más importante para el aprendizaje temprano: estos circuitos neurológicos sólo alcanzan la plenitud si, a través de los sentidos y del movimiento, llegan estímulos al cerebro en esta etapa de la vida de la persona. Y lo más importante: estas funciones humanas superiores sólo pueden llegar a su máximo potencial, si se conceden al niño oportunidades de aprendizaje, durante estos primeros años de especial desarrollo neurológico.Numerosos ejemplos desgraciados ponen de manifiesto esta realidad:
El más reciente tal vez sea el caso de un niño y una niña encontrados en un bosque de Japón en 1972, cuando tenían, según las radiografías de sus huesos, entre 5 y 6 años. Se comportaban como animales en el caminar y en el modo de comunicarse. En 1990, con 23 ó 24 años, a pesar de los esfuerzos de numerosos especialistas, no habían conseguido andar erguidos con habilidad, usar las manos para tareas finas, ni comprender ni expresar lenguaje hablado o escrito.
La evolución de los niños que vivían los primeros años en los antiguos orfanatos es otro triste ejemplo en la misma dirección. Como dice Doman, algunos niños no están atados porque son disminuidos, sino que son disminuidos porque han estado atados.
En sentido contrario, los niños con más posibilidades de éxito a lo largo de la historia han sido aquellos que en su casa han tenido un ambiente culturalmente rico, y sus padres, especialmente las madres, guiadas por su amor y su sentido común, han valorado la cultura y han dado oportunidades a sus hijos, desde el primer día, para tocar, ver, oír y moverse.
Si el cerebro funciona así, ¿cómo es posible que todavía haya parvularios que no pongan en práctica el aprendizaje temprano? Una de las cosas que más cuesta al ser humano es cambiar sus costumbres. Una muestra evidente de ello es el fenómeno "Qwerty". ¿No sabe qué es? Mire el teclado de su ordenador y fíjese en la primera fila de letras de arriba, la que está debajo de los números. ¿Ya lo ha visto? La primera letra es la "Q". Todos los teclados del mundo tienen esta disposición, no porque sea la más ergonómica para alcanzar el mayor número de pulsaciones posible, sino todo lo contrario … para ir más despacio. Cuando se inventaron las máquinas de escribir, si las letras que más se usaban estaban en los dedos más hábiles, las barras que golpeaban el carro (¡qué tiempos aquellos!) se agolpaban y la mecanógrafa perdía mucho tiempo bajándolas a mano. Para evitar esta pérdida de tiempo, se dispuso el teclado de tal manera que no se pudiera escribir muy rápido y nos colocaron la "a" en el dedo meñique de la mano izquierda. Ahora, con la electrónica no hay ninguna razón lógica para mantener este teclado pero, ¿quién es el fabricante que se atreve a cambiarlo?
En educación pasa algo parecido. Cuando, por ejemplo, se lleva muchos años actuando y defendiendo que los niños no son capaces de aprender a leer antes de los 6 años y que si lo hacen es nefasto para ellos, cuesta mucho reconocer que, mediante el método de la lengua materna, un bebé de 2 años puede, no sólo aprender, sino que además le encanta porque se lo pasa bien.
Afortunadamente, cada vez hay más parvularios, incluso algunas instancias educativas, que se están dando cuenta de la necesidad de proporcionar a los niños pequeños oportunidades de aprender. No se trata de hacer superdotados, ni de pretender que nuestros hijos sean unos genios. Pero sí se trata de ayudarles a que desarrollen todas las capacidades que llevan dentro para que sean unas personas equilibradas e inteligentes.
Ignoramos cuáles son las capacidades genéticas y hasta dónde llegarán, pero no nos debe preocupar este hecho porque sobre ello nada podemos hacer. Está fuera de nuestro círculo de influencia. En cambio, sí debemos buscar información y formarnos sobre cómo aprovechar el escaso tiempo de que disponemos los padres para nuestros hijos en la sociedad actual.
Tenemos la suerte de que las técnicas y métodos de aprendizaje temprano ofrecen a los padres esta valiosa información para que disfrutemos y nos divirtamos con nuestros hijos y, además, para que éstos alcancen las herramientas suficientes que les permitan, cuando sean adultos, elegir aquello que quieran ser.
Pablo Pascual SorribasMaestro, licenciado en Historia y logopeda.Extraido de www.solohijos.com
La primera idea importante que los padres de un recién nacido debemos tener es que todo niño llega al mundo con una enorme capacidad para aprender. Tanto es así que a los 6 años, siguiendo el perfil de desarrollo de Doman-Delacato, un niño ya ha aprendido:
A entender el lenguaje oral
A leer el lenguaje escrito
A reconocer un objeto mediante el tacto
A caminar erguido en patrón cruzado
A hablar un lenguaje abstracto, simbólico y convencional
A escribir este lenguaje
Estas seis funciones, se caracterizan, en primer lugar, porque son exclusivas de la corteza cerebral humana y ningún otro ser de la tierra las posee. En segundo lugar, porque son el fundamento y la base de todos los aprendizajes posteriores.
Cuanto más asumidas y automatizadas estén estas funciones cuando nuestro hijo comience la escuela (primaria), más posibilidades de éxito tendrá
Igualmente es fundamental comprender que ninguna de estas funciones básicas las puede ejercer un recién nacido porque, como seres humanos, heredamos enormes potencialidades para desarrollar a lo largo de nuestra vida, pero muy pocas realidades. La explicación radica en que el niño ya nace con el número de neuronas del que dispondrá toda la vida. Pero una neurona, por sí sola, sirve para muy poco. De hecho, mueren miles de ellas diariamente y no pasa nada. Lo verdaderamente poderoso son los circuitos neuronales que se van formando mediante la estimulación que el cerebro recibe a través de los sentidos y del movimiento. El conjunto de circuitos constituyen una poderosa red que, junto a la mielina que recubre las dendritas y los axones para que la información viaje por las vías nerviosas con rapidez, hace que el cerebro pase de pesar 340 gramos en el recién nacido a 970 a los 12 meses, 1250 a los 6 años. Es decir, se multiplica su peso casi por cuatro.
Todo esto nos conduce a lo más importante para el aprendizaje temprano: estos circuitos neurológicos sólo alcanzan la plenitud si, a través de los sentidos y del movimiento, llegan estímulos al cerebro en esta etapa de la vida de la persona. Y lo más importante: estas funciones humanas superiores sólo pueden llegar a su máximo potencial, si se conceden al niño oportunidades de aprendizaje, durante estos primeros años de especial desarrollo neurológico.Numerosos ejemplos desgraciados ponen de manifiesto esta realidad:
El más reciente tal vez sea el caso de un niño y una niña encontrados en un bosque de Japón en 1972, cuando tenían, según las radiografías de sus huesos, entre 5 y 6 años. Se comportaban como animales en el caminar y en el modo de comunicarse. En 1990, con 23 ó 24 años, a pesar de los esfuerzos de numerosos especialistas, no habían conseguido andar erguidos con habilidad, usar las manos para tareas finas, ni comprender ni expresar lenguaje hablado o escrito.
La evolución de los niños que vivían los primeros años en los antiguos orfanatos es otro triste ejemplo en la misma dirección. Como dice Doman, algunos niños no están atados porque son disminuidos, sino que son disminuidos porque han estado atados.
En sentido contrario, los niños con más posibilidades de éxito a lo largo de la historia han sido aquellos que en su casa han tenido un ambiente culturalmente rico, y sus padres, especialmente las madres, guiadas por su amor y su sentido común, han valorado la cultura y han dado oportunidades a sus hijos, desde el primer día, para tocar, ver, oír y moverse.
Si el cerebro funciona así, ¿cómo es posible que todavía haya parvularios que no pongan en práctica el aprendizaje temprano? Una de las cosas que más cuesta al ser humano es cambiar sus costumbres. Una muestra evidente de ello es el fenómeno "Qwerty". ¿No sabe qué es? Mire el teclado de su ordenador y fíjese en la primera fila de letras de arriba, la que está debajo de los números. ¿Ya lo ha visto? La primera letra es la "Q". Todos los teclados del mundo tienen esta disposición, no porque sea la más ergonómica para alcanzar el mayor número de pulsaciones posible, sino todo lo contrario … para ir más despacio. Cuando se inventaron las máquinas de escribir, si las letras que más se usaban estaban en los dedos más hábiles, las barras que golpeaban el carro (¡qué tiempos aquellos!) se agolpaban y la mecanógrafa perdía mucho tiempo bajándolas a mano. Para evitar esta pérdida de tiempo, se dispuso el teclado de tal manera que no se pudiera escribir muy rápido y nos colocaron la "a" en el dedo meñique de la mano izquierda. Ahora, con la electrónica no hay ninguna razón lógica para mantener este teclado pero, ¿quién es el fabricante que se atreve a cambiarlo?
En educación pasa algo parecido. Cuando, por ejemplo, se lleva muchos años actuando y defendiendo que los niños no son capaces de aprender a leer antes de los 6 años y que si lo hacen es nefasto para ellos, cuesta mucho reconocer que, mediante el método de la lengua materna, un bebé de 2 años puede, no sólo aprender, sino que además le encanta porque se lo pasa bien.
Afortunadamente, cada vez hay más parvularios, incluso algunas instancias educativas, que se están dando cuenta de la necesidad de proporcionar a los niños pequeños oportunidades de aprender. No se trata de hacer superdotados, ni de pretender que nuestros hijos sean unos genios. Pero sí se trata de ayudarles a que desarrollen todas las capacidades que llevan dentro para que sean unas personas equilibradas e inteligentes.
Ignoramos cuáles son las capacidades genéticas y hasta dónde llegarán, pero no nos debe preocupar este hecho porque sobre ello nada podemos hacer. Está fuera de nuestro círculo de influencia. En cambio, sí debemos buscar información y formarnos sobre cómo aprovechar el escaso tiempo de que disponemos los padres para nuestros hijos en la sociedad actual.
Tenemos la suerte de que las técnicas y métodos de aprendizaje temprano ofrecen a los padres esta valiosa información para que disfrutemos y nos divirtamos con nuestros hijos y, además, para que éstos alcancen las herramientas suficientes que les permitan, cuando sean adultos, elegir aquello que quieran ser.
Pablo Pascual SorribasMaestro, licenciado en Historia y logopeda.Extraido de www.solohijos.com
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